Reforma laboral. Ventana de oportunidades

C.P.C. Armando Nuricumbo
Vicepresidente del Sector Empresas del IMCP y fundador de la firma de consultoría Nuricumbo + Partners
armando@nuricumbo.com

Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo
—Albert Einstein

Al momento de escribir este artículo, la aprobación de la reforma laboral por parte del poder legislativo es casi un hecho, por lo que vislumbramos la posibilidad de que el paquete de reformas laborales más ambicioso de los últimos cuarenta años se vuelva una realidad.
Aparte del debate generado por esta reforma, considero que la gran mayoría de los mexicanos coincidimos en que nuestro marco laboral necesitaba una actualización urgente para volvernos más competitivos. No es posible que pretendamos ser un país líder en el nuevo entorno global con leyes laborales de la década de 1970. Podemos mirar a nuestro alrededor y tomar a varios países europeos como referencia. Muchos de ellos tienen regulaciones laborales demasiado rígidas que les han hecho perder competitividad y eso solo ha acentuado las crisis económicas que hoy enfrentan. Nuestro país no puede darse el lujo de permanecer inmóvil en un mundo de cambios constantes.
A lo largo de los años nuestra legislación laboral ha demostrado que no favorece la creación de empleos que el país requiere. ¿Por qué, entonces, seguir insistiendo en conservar una legislación que ha demostrado que no es efectiva? ¿Por qué aferrarnos a una idea del pasado que ya no funciona? ¿Por qué tener miedo a hacer las grandes reformas que este país necesita para convertirse en una economía líder?
En la práctica, la reforma laboral planteada regulariza muchos mecanismos y estrategias que desde tiempo atrás se han ido creando para evitar la rigidez del marco laboral actual. Un aspecto muy positivo de esta reforma es quitarnos el estigma de que, en nuestro país, una cosa es lo que dice la ley y otra cosa es lo que hacemos en la práctica. En la medida en que los mexicanos busquemos consistencia entre nuestras leyes y nuestra realidad, estaremos en posición de convertirnos en un polo de atracción de inversión extranjera que ofrezca suficiente certidumbre jurídica.

Aspectos generales de la reforma
Junto con otras importantes medidas, la reforma propuesta por la Cámara de Diputados disminuye las responsabilidades legales con las que deben cumplir las empresas al despedir empleados; asimismo, crea periodos de empleo temporal dirigidos a los jóvenes, permite a las empresas contratar empleados por hora y regula los esquemas de subcontratación y outsourcing, los cuales eran utilizados por empresas de todos tamaños.
La mayoría del contenido de la propuesta inicial presentada por el expresidente Felipe Calderón fue conservada en las discusiones en las cámaras de Senadores y Diputados.
El punto más controversial fue el relativo a la transparencia sindical, el cual contempla la creación de elecciones internas democráticas para posiciones directivas dentro de los sindicatos; la obligatoriedad para los sindicatos de publicar sus estados financieros; la autorización al Gobierno Federal para terminar huelgas que hayan cubierto un periodo extenso de tiempo; la limitación de la factibilidad sindical para la realización de huelgas; la suspensión de disputas colectivas durante las huelgas, y la finalización de huelgas mediante el arbitraje. Todavía no está claro cuáles de estas reformas sindicales serán incluidas en la minuta final, pero lo que sí está claro es que será una lástima que no se logre incrementar la trasparencia y la rendición de cuentas en estas organizaciones, las cuales muchas veces solo sirven para enriquecer a sus líderes a expensas de la ignorancia o el desinterés de sus miembros.

La reforma laboral en detalle
En la tabla superior se presentan algunos de los puntos más importantes de la reforma laboral en comento.
Asimismo se incluyeron otros temas de suma importancia en la reforma, tales como:

  • Adición del bullying en el ámbito laboral como causa de despido justificado. Esta clase de comportamiento, junto con el acoso sexual, se consideran causantes de despido justificado.
  • Autorización de nuevos métodos para pagos salariales. La reforma permite que el pago de salarios sea realizado mediante depósitos y otros medios electrónicos.
  • Creación de nuevas agencias de promoción de la productividad. El Comité Nacional de Productividad será creado con el objeto de establecer acuerdos entre los empleadores, empleados, sindicatos, Gobierno y el sector académico; medición de la productividad, y optimización del uso del capital humano, material y financiero en el ámbito empresarial.
  • Modernización de procedimientos laborales. La reforma busca el establecimiento de “Oficiales de Conciliación”, quienes estarán encargados de llevar procedimientos conciliatorios para el fomento de juicios de índole laboral.
  • Limitación de la acumulación de salarios atrasados a 12 meses. Una de las principales preocupaciones en el mundo empresarial son los salarios atrasados, los cuales están considerados como un daño potencial, debido a la larga duración de los juicios. Con la nueva reforma, una vez concluido el periodo de los 12 meses, se generará un interés de 2% mensual por un periodo de 15 meses sobre el salario mensual del trabajador, el cual será pagado una vez que haya concluido el juicio laboral.

 

Reacciones
Las reacciones de los actores involucrados más relevantes se presentan a continuación:
Resultados y proyecciones
Más allá de las discusiones generadas por la creación de la reforma, tanto la pasada administración presidencial (PAN) como la actual (PRI) se encuentran alineadas para apoyarla e implementarla. Enrique Peña Nieto ha expresado no solo su apoyo a la reforma, sino que la ha señalado como un medio para incrementar la flexibilidad en el mercado laboral, reduciendo costos de contratación, incrementando la productividad, incentivando la creación de empleos y mejorando la competitividad.
En el contexto internacional, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) ha manifestado otros puntos de vista en relación con la reforma. La Secretaria Ejecutiva, Alicia Bárcena, ha comentado que la competitividad de un país no está vinculada a la flexibilidad laboral, sino a la asociación de mejores formas de trabajo, con mayor seguridad, así como a sectores más productivos ligados al conocimiento y a la tecnología. Por otra parte, el Oficial de Asuntos Económicos de la División de Desarrollo Económico del mismo organismo, Jürgen Weller, consideró que la reforma contiene elementos que favorecen al trabajador y a los empresarios. Sin embargo, consideró que sería difícil medir el impacto que la reforma tendría, debido a que los resultados podrían estar influenciados por otras condiciones macroeconómicas.
Un punto de vista adicional es el del Director Administrativo de Standard & Poor’s México, Víctor Herrera, cuyas observaciones señalan que la reforma laboral podría incrementar el atractivo de México dentro de un entorno global complejo. Manifestó, además, que el consenso necesario para aprobar las reformas que necesita el país constituye una excelente oportunidad para que la nueva administración incremente la competitividad a nivel nacional.
Algunos estudios calculan que el impacto de esta reforma podría ser limitado en el corto plazo, agregando, en el mejor de los casos, 0.25% al crecimiento anual del PIB. Esto debido a que, en la práctica, la mayoría de las empresas ya utilizaba mecanismos como los honorarios o los outsourcing para limitar sus pasivos laborales. Sin embargo, el efecto de esta reforma podría potenciarse hasta agregar 2% al crecimiento anual del PIB si el año próximo vemos la aprobación de otras reformas estructurales como la fiscal, energética o la de seguridad social. Esto nos permitiría crecer por encima de 5% anual de manera sostenida en el mediano plazo.

Conclusión
Sin lugar a dudas, la reforma laboral propone condiciones que cambiarán las relaciones obrero-patronales en nuestro país, actualizando esquemas laborales obsoletos. El análisis de dicha reforma ha despertado a los actores más importantes de la sociedad mexicana (emprendedores, inversionistas, trabajadores, estudiantes, sindicatos, partidos políticos, etcétera), con respecto a las condiciones laborales actuales y las posibilidades de mejora que la nueva reforma representa. Además, esta discusión abre la posibilidad a otras reformas que pudieran correlacionarse con la reforma laboral.
El peor escenario para México sería que después de todo este debate, una vez más, nos quedemos igual y perdamos la oportunidad de hacer cambios de fondo. Una vez más estaríamos enviando el mensaje al mundo de que los actores políticos en México prefieren anteponer sus intereses personales a los intereses del país, y que a final de cuentas los mexicanos no somos capaces de ponernos de acuerdo para hacer las grandes reformas estructurales que el país necesita.
La ventana de oportunidad que se está abriendo para nuestro país es inmensa, pero no va a estar abierta por siempre. Tenemos una población joven y muy productiva. Somos vecinos del mercado más grande del mundo. Tenemos una de las redes de tratados comerciales más extensa. Somos un centro logístico de primer nivel. Tenemos recursos naturales que son la envidia de otras naciones. Exportamos más que toda América Latina junta. Entonces, ¿qué nos falta?
Nos falta la posibilidad de formar acuerdos políticos para hacer que este país camine más aprisa. Nos falta crecimiento económico. Nos falta una recaudación fiscal más eficiente y equitativa. Nos falta la posibilidad de crear más pequeñas y medianas empresas y hacer que las que ya existen tengan éxito y crezcan.
Como mexicanos, tenemos que ponernos de acuerdo para llevar a cabo los cambios que sean necesarios. Esto implica, también, exigir responsabilidad de nuestra clase política. No podemos permitir que año tras año nuestros legisladores sigan dejando puntos críticos pendientes sobre la mesa. Ya perdimos una década en debates estériles que nos dejaron con una de las tasas de crecimiento más bajas entre las economías emergentes. No podemos pasar otra década sin alcanzar el potencial económico del que nuestro país es capaz. Debemos exigir resultados de parte de nuestros legisladores. Debemos evaluar el valor del trabajo de nuestros diputados y senadores. No vamos a ser una democracia completa, en toda la extensión de la palabra, hasta que veamos una sociedad civil mucho más exigente con su gobierno. Y al ser exigente no se trata de organizar marchas o cerrar calles. Se trata de saber quiénes son sus representantes, supervisar sus decisiones y pedirles resultados.
Si los mexicanos logramos ponernos de acuerdo para impulsar estas reformas estructurales, estoy seguro de que estaremos sentando las bases para que nuestro país sea una de las grandes potencias económicas del siglo XXI.

Artículo escrito por:

- quien ha escrito 958 artículos en la Revista Contaduría Pública : IMCP.


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