RSU. Paradigma orientador de la gestión universitaria

Lic. Baltazar Ojea
Jefe de la División Social del Rectorado
Universidad Tecnológica Nacional, Argentina
baltazarojea@yahoo.com.ar

El concepto de responsabilidad social de la empresa privada ha tomado mucha fuerza en los últimos años, logrando asomarse de vez en cuando en la agenda pública. Esto puede deberse a una cantidad de hechos relevantes, que muy lejos de refutarlo, han fortalecido sus argumentos teóricos. Los casos paradigmáticos de Enron, WordCom, Parmalat y, a escala mayor, el estallido de la crisis de Wall Street, son algunos sucesos que contribuyeron a cuestionar el modelo de moral empresaria vigente y a reforzar la propuesta de la responsabilidad social empresarial

¿Por qué hablamos de responsabilidad social?
Este debate acerca del rol de la empresa en el siglo XXI tiene su correlato en un tímido replanteo que ya existe acerca del rol de las organizaciones en general. De este modo, y aprovechando el concepto de responsabilidad social, en algunos lugares del mundo se hace referencia a la responsabilidades sociales del Estado, de la Universidad, de los sindicatos y de distintos tipos de organización.
La responsabilidad social no es exclusividad de la empresa privada, sino que se refiere a una propuesta de cambio positivo que incluye a todas las organizaciones, y en consecuencia, a la sociedad entera. Es un cambio cultural generalizado el que se plantea desde la perspectiva socialmente responsable.

Las demandas a las universidades
La caída de la empresa Enron a finales de 2001, fue una de las primeras manifestaciones palmarias de las fallas en la formación de profesionales de acuerdo con estándares de ética aceptables. Más que ofrecer una formación que subraye valores positivos (queriéndolo o no) las universidades han contribuido a profesionalizar el fraude empresarial planificado. El escándalo ético producido por la última crisis de Wall Street, ha convertido al caso Enron en una anécdota más de la miríada de empresas con prácticas fraudulentas (aunque el caso mantiene su fama por una ley del marketing: ser el primero, al menos en ser difundidos ampliamente a nivel global).
El Dr. Bernardo Kliksberg ha hecho referencia en reiteradas oportunidades a la formación de los directivos de las compañías más prominentes que han entrado en falta: El New York Times, se plantea ¿qué tenían en común los presidentes de Lehman Brothers, Merryl Lynch, AIG y otros hoy muy cuestionados arquetipos de una cultura corporativa que llevaron sus empresas a altos riesgos sistemáticos, para maximizar sus bonos y remuneraciones en el corto plazo? Se contesta, eran todos Máster en Gerencia (MBA), en escuelas de negocios prestigiosas.
A lo largo de la historia, las sociedades más educadas han desatado las injusticias más ridículas desde la perspectiva del desarrollo humano (guerras, hambre, desigualdad, contaminación, etcétera), ostentando rasgos incivilizados jamás imaginados.
Para Tzvetan Todorov, ser civilizado no significa haber cursado estudios superiores o haber leído muchos libros; (…) significa ser capaz de reconocer plenamente la humanidad de los otros, aunque tengan rostros y hábitos distintos a los nuestros; saber ponerse en su lugar y mirarnos a nosotros mismos como desde fuera. En ese sentido, en el de contribuir a una mayor civilización, es que las universidades deben profundizar sus aportes.

La Responsabilidad Social Universitaria
La enseñanza tiene que dejar de ser solamente una función, una especialización, una profesión y volver a convertirse en una tarea de salvación pública, en una misión.
-Edgar Morin-

En los últimos años ha alcanzado cierta relevancia el concepto de Responsabilidad Social Universitaria (RSU), que incorpora compromisos y responsabilidades de índole social y ambiental en educación, investigación y gestión de las universidades, promoviendo el desarrollo económico y humano de los países.
El filósofo François Vallaeys señala que la responsabilidad social de la Universidad es, básicamente, la gestión ética de los impactos universitarios. Distingue cuatro tipos:

Impactos organizacionales. Son aspectos vinculados a la vida en la organización, a los valores que se perciben y a los valores que, con o sin intención, se promueven dentro de la Universidad. En resumen, es el aire que se respira en la organización. Vallaeys propone las siguientes preguntas: ¿Cuáles son los valores que vivimos a diario? ¿Cómo debemos vivir en nuestra Universidad de manera responsable, en atención a la naturaleza, la dignidad y el bienestar de los miembros de la comunidad universitaria?

Impactos educativos. Son los relacionados con los procesos de enseñanza y aprendizaje, así como de construcción de la currícula formal (el programa de la carrera), la currícula oculta (lo que se percibe durante la carrera, aspectos no explícitos del currículum), y la currícula nula (los temas que no se enseñan). Vallaeys señala en este punto las siguientes preguntas: ¿Qué tipo de profesionales y personas vamos formando? ¿Cómo debemos estructurar la formación para formar ciudadanos responsables?

Impactos cognitivos. Son aquellos relacionados con las orientaciones epistemológicas (las circunstancias que dan origen al conocimiento) y deontológicas (obligaciones morales de los profesionales), los enfoques teóricos y las líneas de investigación, etcétera. ¿Qué tipo de conocimientos producimos, para qué y para quién? ¿Qué conocimientos debemos producir y cómo debemos difundirlos para atender las carencias cognitivas que perjudican el desarrollo social en el país?

Impactos sociales. Se refiere a las relaciones de la Universidad con el entorno: su participación en el desarrollo de la comunidad, el lugar que tiene la sociedad en la permanente construcción de la Universidad y el aporte de ésta en la construcción del capital social. En preguntas de Vallaeys: ¿Qué papel asume la Universidad en el desarrollo de la sociedad, con quiénes y para qué? ¿Cómo la Universidad puede ser un actor partícipe del progreso social a través del fomento de Capital Social?

Fuente: La Responsabilidad Social Universitaria: ¿Cómo entenderla para quererla y practicarla? François Vallaeys.

La gestión: un factor clave para la misión de la Universidad
En Argentina estamos acostumbrados a discursos que versan sobre la misión universitaria, en ellos se mencionan tres funciones básicas (pero no únicas) de la Universidad: investigación, docencia y extensión. El gran aporte de François Vallaeys al mencionar los impactos de la Universidad, además de clarificar un tema del que se ha escrito mucho (sin embargo, sigue siendo confuso), es el de recordarnos que otra función primordial de las universidades es la gestión.
La velocidad de los cambios tecnológicos, económicos, políticos y sociales a nivel local, nacional e internacional, requieren de una Universidad muy atenta a las demandas sociales (y no sólo a las del mercado). De otro modo, se corre el riesgo de buscar y encontrar respuestas a situaciones pasadas y, quizá superfluas. Por otro lado, si se busca solidarizar los conocimientos generados e impartidos por la Universidad, deben generarse caminos alternativos para quienes no llegan a las aulas. Al mismo tiempo se requiere que la Universidad sea una entidad ejemplar, generadora de impactos positivos y tendente a neutralizar los impactos que puedan ser negativos. Para todo ello, la gestión es un factor fundamental si se quiere estar a la altura de la realidad.
El investigador argentino Juan Escobar  suele hacer referencia a una leyenda que puede servirnos de analogía para entender de qué se trata esta definición de las funciones de la Universidad: tres sabios ciegos se presentaron en el zoológico para conocer, por primera vez, a un elefante. El primero de ellos, se acercó hasta el elefante y, con sus manos, palpó una de sus extremidades y, acto seguido, afirmó: “el elefante tiene forma de tronco”. El segundo sabio, se aceró al elefante, palpó su vientre y luego afirmó: “el elefante tiene forma de tambor grande”. El último de ellos se acercó al elefante por detrás, tomó su cola y afirmó: “el elefante se parece a una víbora”. Como no podían ponerse de acuerdo acerca de la forma del elefante, convocaron a otro sabio que había tenido la oportunidad de ver al elefante. Luego de escuchar al cuarto sabio, se dieron cuenta que en realidad el elefante era todo lo que ellos decían que era, pero además más y otra cosa.
Con la misión universitaria sucede algo similar. No es sólo la extensión, o la docencia, o la investigación, o la gestión, sino todas ellas al mismo tiempo y su permanente interacción. La misión universitaria es sencillamente compleja.
Con esta concepción de la misión universitaria, desde la Universidad Tecnológica Nacional se está impulsando el Programa de Responsabilidad Social Universitaria (PRORSU-UTN), que busca explorar la percepción sobre los impactos que ésta produce (en la distinción de Vallaeys: educativos, cognitivos, organizacionales y sociales).

Acerca del PRORSU-UTN
La Universidad Tecnológica Nacional (UTN) tiene la característica (única en Argentina) de no estar distribuida temática, sino geográficamente en 32 puntos del país: mientras que las otras universidades nacionales se distribuyen en facultades temáticas (medicina, ciencias económicas, veterinaria, etc.), la UTN se despliega en el territorio nacional ofreciendo las carreras de ingeniería que se corresponden con las necesidades propias de cada región (por ejemplo, la oferta formativa en la Facultad Regional Tucumán no es la misma que en la Facultad Regional Río Gallegos, etcétera).
Esta condición brinda la posibilidad de conocer y convivir con las necesidades de las distintas regiones. Desde todas las sedes se desarrollan cientos de proyectos que promueven el voluntariado, las investigaciones socialmente útiles y el compromiso con la comunidad en su conjunto. Es en este contexto que se crea, en el seno del rectorado, el Departamento de Responsabilidad Social, con el ambicioso objetivo de facilitar la articulación del impulso dado a la temática.
El Departamento de Responsabilidad Social (DRS-UTN), aprovechando el envión que trae el concepto de RSE, lanzó el Programa de Responsabilidad Social Universitaria (PRORSU-UTN) , que consta de las siguientes etapas:
Etapa I
Integración de coordinadores regionales: Este programa, al igual que muchos otros de este estilo, es resultado de una producción intelectual elaborada desde una oficina, sin participación de las facultades regionales que componen la estructura organizativa de la Universidad. Por ello, el mismo programa prevé que cada facultad designe dos coordinadores regionales (titular y suplente) para representarla ante el PRORSU y coordinar las actividades que de él se desprendan. La primera actividad consiste en cuatro encuentros, que cada uno de ellos agrupará a un grupo de coordinadores, para presentar el programa y trabajar conjuntamente en temas metodológicos de implementación. Con la producción relevada de estos encuentros se elaborará un documento completo que, de nueva cuenta, se pondrá a consideración de todos los coordinadores regionales por medio de un foro virtual con el fin de alcanzar el consenso.
Etapa II
Realización de eventos PRORSU-UTN en las facultades regionales: Una vez que todos los coordinadores estén familiarizados conceptualmente con la temática y se hayan logrado consensos en cuanto a la metodología se propondrá a cada una de las facultades que organice un evento sobre Responsabilidad Social Universitaria que congregue a la comunidad de la Universidad (docentes, investigadores, alumnos, autoridades, no docentes), dirigentes empresarios, personalidades de la sociedad civil y referentes del quehacer público para intercambiar acerca del rol de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Para ello, el Departamento de Responsabilidad Social ha elaborado una propuesta metodológica de carga horaria y agenda temática, con el fin de lograr una homogeneidad en la producción.
Aprovechando la oportunidad, el Departamento de Responsabilidad Social realizará un relevamiento de las expectativas que existen sobre la UTN en los distintos actores intervinientes. En el vocabulario propio de la conceptualización de la responsabilidad social, se elaborará un estudio de percepción de la UTN por parte de los stakeholders o grupos de interés.
Etapa III
Elaboración de una Agenda de RSU para la UTN: El Departamento de Responsabilidad Social, según aportes de cada uno de los eventos y resultado del relevamiento de expectativas, elaborará un documento preliminar con las conclusiones y propuestas globales, que se pondrá a consideración de los coordinadores regionales mediante un foro virtual para abordar una Agenda de Responsabilidad Social Universitaria de la UTN.

Avances y consideraciones
Algo importante para tener en cuenta, y más en una estructura como la de la UTN, es la situación política que atraviesa toda la organización. El tipo de estructura organizacional puede considerarse análoga a la del país (Argentina), donde el rectorado sería el Poder Ejecutivo Nacional y las facultades, los Poderes Ejecutivos Provinciales. Las rispideces que puedan existir entre estos actores no son un problema si se tienen en cuenta antes de abordar un programa de estas características. Incluso, la temática de la responsabilidad social constituye un punto de encuentro, una coincidencia de intereses y de objetivos.
Como puede observarse en la explicación del programa, se trata de una propuesta participativa. No es un proyecto que el rectorado realiza en las facultades, sino una propuesta que surge del rectorado y que invita a las facultades a protagonizar las actividades con todo el apoyo que pueda ofrecer el Departamento de Responsabilidad Social. En resumen, la estrategia elegida es la cooperación, como dijo el Dr. Christian Vidal, uno de los principales impulsores del PRORSU cuando le preguntaron acerca de la política de responsabilidad social universitaria de la UTN: nuestra política de responsabilidad social es encontrar una política consensuada de RSU para la UTN.
Actualmente, se está desarrollando la implementación de la Etapa I y la recepción por parte de las facultades es muy buena. La participación ha superado las expectativas del Departamento de Responsabilidad Social.

Para concluir
El concepto de responsabilidad social, si bien coloca a la empresa en un rol central, lo hace en el marco de un cambio mayor que la excede y exige un cambio en los roles del Estado, de los sindicatos, de la Sociedad Civil, de las universidades y, en suma, de todos.
La Universidad asiste hoy a la gran oportunidad de volver a establecerse como una institución orientadora de la sociedad, que explore la diversidad y ofrezca posibilidades de cambio, para ello debe mirarse a sí misma. En palabras de Vallaeys debemos elegir entre asumir y cumplir con nuestra Misión universitaria declarada (…) o seguir con declaraciones bien intencionadas, pero con pocas ganas de averiguar si realmente hacemos lo que decimos. En ese camino se encuentra embarcada la Universidad Tecnológica Nacional, con la voluntad decidida de llegar a buen puerto y realizar el aporte que corresponde a su trayectoria, así como a las necesidades sociales todavía sin atención satisfactoria.

Artículo escrito por:

- quien ha escrito 958 artículos en la Revista Contaduría Pública : IMCP.


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