Revolución industrial 4.0 el futuro es ahora

Dr. Fabián Martínez Villegas/Presidente del Instituto Mexicano de Innovación/Director del Centro de Innovación en Negocios ESCA-Tepepan Instituto Politécnico Nacional/fabimarti@prodigy.net.mx

A 110 años de haber surgido la Contaduría Pública organizada es momento de recordar que a principios del siglo XX se tenía un libro para los estudiantes de contabilidad, escrito por don Bernardino del Raso bajo el título Teneduría de Libros por Partida Doble, donde se definía que la “Teneduría de libros es el arte de llevar por escrito, clara, ordenadamente y en libros a propósito, la historia de las combinaciones de cualquier contabilidad”. Este libro trata casos como “la Contaduría de la Hacienda del Capulín”, además de asientos contables como “cargas de pulque” o el “valor de una mula que se murió”.

Para los tiempos actuales, no hay duda de que eso puede parecer risible, pero fueron hechos comunes en el ambiente de negocios, en los años en que nació nuestra profesión, para después transcurrir otros con una serie de eventos económicos, sociales y tecnológicos con impacto en las empresas y organizaciones, a los cuales la Contaduría Pública tuvo que responder para llegar al nivel en que se encuentra ahora, como una profesión reconocida y respetada.

De este modo, luego de 110 años, la Contaduría Pública está en la cuarta revolución industrial, como fue considerada en el Foro Económico 2016 y en el foro del presente año. Al respecto, Klaus Schwab, director y fundador del Foro Mundial, publicó días antes del primer foro, su libro con La Cuarta Revolución Industrial, definiendo el perfil de este evento y su impacto en las organizaciones, negocios y personas, en cuanto a su manera de trabajar, estudiar, comunicarse y, en general, en lo referente a su vida personal. Por otra parte, los panelistas hicieron ver los severos impactos de la nueva revolución industrial, que se producirían en tres dimensiones con dramáticos efectos, como nunca antes se habían tenido: velocidad, amplitud y profundidad, e impacto sistémico.

Diferentes revoluciones industriales

Klaus, como los distintos panelistas participantes en esos foros, precisó que la primera revolución industrial comprendió de 1760 a 1840, aproximadamente, tiempo en que surgió la invención y aplicación del motor a vapor y la construcción de ferrocarriles que puso en marcha la Revolución Industrial en Inglaterra.

La segunda revolución industrial comprendió desde fines del siglo XIX a la primera mitad del siglo XX, y se caracterizó por el desarrollo de la línea de ensamblaje y la electricidad, para hacer posible la producción masiva de productos y con ello cristalizar una economía de escala para desarrollar mercados masivos.

La tercera revolución industrial se inició en los años sesenta con la llegada de aquellos inmensos computadores conocidos como mainframes, a los que le siguieron los computadores personales (década de 1980) y, después, el surgimiento de Internet (1990).

La cuarta revolución inicia con el siglo XXI, caracterizándose por el arribo de Smartphone, tabletas y computación móvil en general, así como la aparición de Facebook, Instagram, Twitter, redes sociales y los avances de las tecnologías disruptivas, también llamadas exponenciales, como son: digital, robótica, inteligencia artificial, Internet de cosas, sensores, biología sintética, nanotecnología, entre otras.

Esta última revolución fortalece en gran proporción a la economía del conocimiento por su intensidad y velocidad en la aplicación de este recurso para la creación de valor, riqueza y ventajas competitivas.

En la cuarta revolución

En ese historial de revoluciones, la Contaduría Pública surge en los inicios de la segunda revolución industrial viviendo y enfrentando distintos retos y fenómenos propios de una economía industrial en la que los negocios y las organizaciones en general crean valor, riqueza y ventajas competitivas mediante la transformación de materiales y materias primas, aplicando la tecnología de las máquinas. Así, la Contaduría Pública se transformó en forma congruente con las exigencias de la segunda y tercera revoluciones industriales, que comprendía también el paso de una economía industrial a una economía del conocimiento.

Con esa trayectoria, la Contaduría Pública cumple, primero un siglo de vida, con la etapa de arranque de la cuarta revolución industrial y en una economía más intensa en conocimientos, intangibles y tecnologías e inmersa en escenarios turbulentos, volátiles, cambiantes e inciertos. Más tarde cumple 110 años, cuando la cuarta revolución industrial ha cobrado un tremendo impulso con el avance exponencial de tecnologías e innovaciones que hasta hace poco todavía pertenecían al terreno de la ciencia ficción y de la magia; avances que se intensificarán en el futuro, en mucho mayor grado, precisamente por su naturaleza exponencial.

Impacto de las tecnologías exponenciales

En esta cuarta revolución destaca el carácter exponencial de la tecnología en sus distintas expresiones, que obedece a la Ley Moore expresada en la década de los sesenta por Gordon Moore, cofundador de Intel, y que ha sido válida hasta el presente, cuando él señaló que cada 18 meses el número de transistores contenidos en un chip, se duplicaba. De esta Ley Moore, Ray Kurzweil, director de ingeniería en Google y experto en inteligencia artificial y tecnologías exponenciales, manifestó que las nuevas tecnologías seguían las mismas pautas de la Ley Moore, y así planteó la Ley de Rendimientos Acelerados, para describir un crecimiento exponencial del progreso tecnológico, es decir, que la fuerza de las distintas tecnologías se duplicaba cada determinado periodo (seis meses, uno o dos años).

Ese crecimiento exponencial se ha materializado en el presente siglo, con la convergencia de diferentes tecnologías que ha hecho posible generar innovaciones disruptivas extraordinarias. El coche autónomo es una realidad y se hacen planes, como Uber, que contempla para los próximos años, proporcionar servicios de transporte de personas con ese tipo de automóviles robotizados, asimismo tiene el proyecto de hacer que la gente no invierta en autos, sino que contrate lo que hacen los mismos. Con Internet de cosas, inteligencia artificial, robótica, digital y otras tecnologías ha sido posible la creación de plantas industriales inteligentes, que en Alemania llaman industrias 4.0. También surge Internet de nanocosas que está penetrando en el sector salud para el tratamiento de enfermedades que requieren de introducir en el cuerpo humano nanorobots. En 2000 se llevó a cabo la secuencia de ADN a un costo de 2.7 billones de dólares, que se redujo en 2011 a un costo de 100 mil dólares, para que años después se lograra con mil dólares y se espera que en el presente ronde en los 100 dólares. En robótica se ha visto algo similar, por ejemplo, un helicóptero para jugar, que se adquiere en 17 dólares en Amazon, contiene un dispositivo que, para los ingenieros espaciales, hace 30 años, les habría costado 100 mil dólares.

Por esa misma Ley de Rendimientos Acelerados, los expertos en el tema como Peter Diamandis y el citado Ray Kurzweil, cofundadores de Singularity University, institución dedicada al seguimiento y aplicación de las tecnologías exponenciales en la solución de los grandes problemas de la humanidad, afirman que los avances e innovaciones logradas en lo que va del presente siglo, serán superadas en los próximos cinco años, para continuar con esa tendencia durante la próxima década y más allá.

Impacto en la Contaduría Pública

Esos avances tecnológicos han impactado a las empresas y organizaciones para que, al cumplir 110 años la Contaduría, de manera coincidente, los gurús de negocios, directivos, consultores, economistas y académicos hagan exhortaciones para que se transformen y digitalicen, aunque de hecho ya está sucediendo. No hay duda de que los negocios o empresas tradicionales tendrán que reinventarse en forma congruente con los avances tecnológicos, que también han transformado a las personas en su forma de trabajar, estudiar, divertirse y comunicarse, entre otros aspectos.

Resalta que, en el proceso de transformación requerido para la cuarta revolución industrial, las empresas y organizaciones tendrán que enfocarse en seis aspectos básicos:

La forma de dirigirse y de tratar al cliente.

La forma y estrategias para competir.

El tratamiento de datos e información (big data).

El desarrollo del capital humano.

La aplicación de las tecnologías en productos, servicios, procesos y modelos de negocios.

La creación de valor.

Estos son aspectos que dan como resultado la reinvención o transformación radical de las empresas, organizaciones y negocios.

El reto: mantenernos en las entrañas de las organizaciones

En ese estado de cosas, eventos y tendencias, la Contaduría Pública tiene que responder a las nuevas necesidades de las empresas, que por exigencia de los tiempos que se viven, cada vez tendrán que ser más tecnológicas, más veloces en su operación y capacidad de respuesta, más competitivas en el escenario económico y más efectivas para crear valor. En consecuencia, si las empresas —escenario en que actúa profesionalmente el Contador Público— se transforman, la Contaduría Pública también debe transformarse en tiempos de alta turbulencia, con una mirada puesta hacia el futuro. Una exigencia como para recordar al gurú del management, Peter F. Drucker, quien escribió algo hace algunos años y todavía sigue vigente: “Tiempo de turbulencia es también de grandes oportunidades para aquellos que entienden, aceptan y explotan las nuevas realidades. Es sobre todo un tiempo de oportunidad para alcanzar liderazgo”.

Esas oportunidades surgirán al tomar en cuenta que, en México, más de 95% de las empresas son PyMES, muchas de las cuales se han quedado en el ayer, con sus viejos paradigmas que no responden a los tiempos actuales y mucho menos a los que están por venir. Por ello es momento de comprender que los hombres de negocios y gerentes en general requieren de un fuerte apoyo, de alguien que les inspire confianza y les ayude a responder con efectividad y oportunidad a los eventos y tendencias propias de la cuarta revolución. Es así como el Contador Público debe “entender, aceptar y explotar las nuevas realidades” para convertirse en un consultor confiable de negocios.

No olvidemos que el Contador Público, por su trayectoria profesional, ha estado inmerso en las entrañas de las empresas y organizaciones, por lo que tiene conocimientos y experiencias para comprender y responder a sus necesidades. Claro está, el Contador Público deberá complementarse en aquellas áreas y conocimientos requeridos para convertirse en ese tipo de consultor confiable que necesita la inmensa mayoría de las empresas.

Es ahí donde la Contaduría Pública organizada debe actuar para contribuir en esas áreas, particularmente en el conocimiento de las nuevas tecnologías, no para que el Contador Público se haga especialista en cada una de ellas, sino para conocer su propósito, alcance y aplicaciones prácticas. Asimismo, debe mantenerse informado sobre los enfoques y cambios en las prácticas gerenciales y de negocios en general.

No hay la mínima duda, el escenario económico y de negocios actual es radicalmente diferente al que existía hace 110 años cuando nació nuestra profesión. Sin embargo, el problema no es lo que fue o lo que es, sino lo que la profesión pueda y deba ser y hacer desde ahora y para el futuro; es hacia esa dimensión en el tiempo donde el Contador Público y la profesión organizada deben mantener presente que la turbulenta cuarta revolución industrial “es sobre todo un tiempo de oportunidad para alcanzar liderazgo”; todo lo demás, llegará como consecuencia lógica.

Artículo escrito por:

- quien ha escrito 910 artículos en la Revista Contaduría Pública : IMCP.


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