Mettaliderazgo. Nuevo paradigma

Lic. Roberto Mourey Romero/Senior Fellow, Oxford Leadership/roberto.mourey@yahoo.com

Era un domingo en la mañana y yo iba en el metro de Nueva York. La gente estaba sentada en silencio, algunos leyendo el periódico, otros descansando con los ojos cerrados. La verdad, todo estaba tranquilo y en calma.

De repente, un hombre y sus hijos entraron en el vagón. Y los niños estaban muy inquietos y empezaron a hacer mucho ruido y, al instante, toda la tranquilidad se desvaneció.

El hombre se sentó junto a mí y cerró los ojos, aparentemente ajeno a la situación. Los niños estaban gritando, incluso empezaron a empujar a algunos pasajeros. La situación ya era irritante y el hombre que estaba sentado a mi lado no hizo nada. Era difícil no sentirse irritado. Yo no podía creer cómo el padre no hacía nada y me dirigí a él y le dije: “Señor, sus hijos están ya molestando a todos los que estamos aquí, ¿no considera que los debería controlar?”

El hombre levantó la mirada como que si estuviera ido y me dijo con una voz suave: “Perdón, ¿sabe?, acabamos de salir del hospital donde su madre, mi esposa, falleció. No sé qué pensar y creo que ellos tampoco saben cómo manejarlo. Le pido mil disculpas por el comportamiento de mis hijos”.

Mi percepción cambió en ese instante. Mi irritación desapareció. De pronto vi las cosas de manera diferente, y porque las veía de otra manera, yo pensaba de manera diferente, me sentía diferente, me comporté de manera diferente. 

Le pregunté que si lo podía ayudar en algo, y del enojo salté a la compasión.

 

Me encanta esta historia porque es un excelente ejemplo de un cambio de paradigma. De un momento a otro vemos las cosas muy diferentes, algunas veces con posibilidades que nos entusiasman más y que nos hace ver el mundo de manera nueva y distinta. La situación en ese vagón seguía siendo la misma, lo que había cambiado era mi percepción.

Esta historia nos la compartió Steve Covey, que en paz descanse, autor del famoso libro Los siete hábitos de la gente altamente efectiva, cuando enfatizaba el gran poder de los paradigmas.

Los paradigmas son poderosísimos, son los lentes con los que vemos el mundo y definen la forma en que percibimos, pensamos, sentimos y actuamos.

Un paradigma es la idea que tienes de ti mismo, de quién eres, de lo que puedes hacer y de lo que no puedes llegar a hacer o ser. Así, el paradigma que tienes de ti define tu potencial, de quien llegarás a ser y quién nunca podrás ser. Ya que si tu paradigma que dice que no eres bueno para algo ni siquiera lo vas a intentar.

Mettaliderazgo es un nuevo paradigma para construir una cultura de Mettalíderes de alto rendimiento con lo cual se alcanzan o exceden los objetivos.

Mettaliderazgo es dar un paso “más allá” en la forma tradicional en que vemos al liderazgo y que para mí, ya está obsoleto.

Planteo que dejemos de ver a los líderes como a un grupo selecto de mujeres y hombres que tuvieron la suerte o la “designación divina” para tener el carisma, una apariencia física atractiva, la facilidad de palabra, el dinero, el apellido, las relaciones, la posición dentro de la sociedad o dentro de una organización, que tienen toda la sabiduría y que toman todas las decisiones.

Es una filosofía que nos pide dejar de ver al líder alejado de los demás, al líder heroico que vino a cambiar a un país, a una organización o un departamento. Es poner al líder enfrente de sí mismo, que se vea y se reconozca como un creador de nuevas y mejores realidades para ella o para él y para los demás. Es apreciar al gran líder que todos llevamos dentro. Es trabajar sobre nuestras fortalezas y el potencial de uno mismo y de los demás.

Es tomar consciencia de que la realidad ya cambió, que la sociedad en su conjunto ha evolucionado, ha cambiado sus paradigmas, que hoy los niños, los jóvenes y los adultos, pensamos, sentimos y actuamos de una nueva manera. Que con la democratización de la información hoy, la gran mayoría, tenemos acceso a un sin fin de artículos, libros, noticias, y que gracias a esta riqueza de conocimiento, hoy las personas han aumentado en forma significativa su criterio, su capacidad de discernir por sí mismas y ya no aceptan las órdenes e instrucciones tan fácil como antes. Ahora quieren entender por qué y para qué se toman las decisiones, quieren saber hacia dónde va la organización y quieren ser miembros activos, que contribuyan al equipo. No hay mayor sabiduría que la suma de todo el conocimiento y experiencias y puntos de vista del equipo. Nadie puede ser más inteligente que la sabiduría colectiva.

La firma de consultoría PwC emitió en abril de este año su informe donde expone las seis grandes tendencias que transformarán el mundo y una de ellas es la estructura social: un individuo más autónomo. Es decir, cada vez más el liderazgo personal va a florecer a nuestra sociedad.

Coincido con la declaración de Warren Bennis, consultor y escritor de liderazgo, que la mayoría de las organizaciones están sobre-administradas y poco lideradas: Mettaliderazgo es dejar de dirigir y empezar a influir; Mettaliderazgo es dejar de dar órdenes y empezar a inspirar.

Mettaliderazgo tiene tres principios fundamentales:

Mettaliderazgo es una habilidad y todos tenemos el potencial para ser un gran líder.

El Mettalíder se lidera a sí mismo, su comportamiento lidera a los demás.

La cultura es la mejor estrategia para forjar mettalíderes y lograr un crecimiento rentable y sostenido.

Primera premisa

Mettaliderazgo es una habilidad no un Don

¿Cuál es el verdadero poder del líder? La capacidad de influir en el corazón y el comportamiento de los demás, pero principalmente en tu corazón y en tu comportamiento para hacer realidad una visión o dar resultados.

Sí, mettaliderazgo es influir, es una habilidad como cantar o bailar, y esta definición tiene dos grandes implicaciones: la primera es que todos tenemos esa habilidad, todos nos influimos todo el tiempo, y la segunda es que se puede desarrollar.

Claro que hay niñas y niños que desde chiquitos cantan y bailan precioso, o que dicen vamos a jugar a los columpios ¡y todos los siguen!; a esos les llamamos naturales, tienen el talento, pero si ese talento no se desarrolla, no llegarán muy lejos. Si desarrollamos cualquier habilidad, si la practicamos lo suficiente llegaremos a tener un buen dominio.

Todos tenemos el potencial de ser mettalíderes

Dos ejemplos que nos muestran que aunque no tengamos el gran talento o la gran habilidad desde muy niños, si algo nos apasiona y trabajamos muy duro, podemos llegar a ser muy buenos en los que hacemos:

Walt Disney. Lo corrieron del periódico Kansas City Star porque “le faltaba imaginación y no tenía ideas originales”.

Michael Jordan. Lo corrieron del equipo de basquetbol en secundaria porque “no tenía habilidad”.

Sus habilidades no se veían a simple vista y ellos no hicieron caso a personas con gran autoridad para saber quién sí tenía futuro y quién no.

Para llegar a ser un mettalíder, el secreto está en encontrar tu pasión y practicar, practicar y practicar.

El Mettaliderazgo es muy personal

Si vemos el estilo de Bill Clinton, Carlos Slim, Bill Gates, Javier Hernández “el Chicharito”, o en la radio tenemos a Mariano Osorio y a Toño Esquinca, todos son líderes, pero con un estilo único. Tú tienes que encontrar tu propia fórmula de liderar.

Segunda premisa

El mettalíder se lidera a sí mismo, su comportamiento lidera a los demás

El mettaliderazgo nace desde el interior de cada persona. La fuerza máxima del mettalíder es su carácter. Cuántas veces nos decimos que vamos a levantarnos temprano para hacer ejercicio, o vamos a empezar un proyecto, y no lo hacemos. Si tú no te sigues a ti mismo, quién te va a seguir?

Hay una frase que me encanta: “no hay mujer más bella que aquella que es dueña de sí misma”. Y también se aplica para un hombre. Cuando ves pasar a una mujer que sabe a dónde va, que sabe que va a caer, pero que se va a levantar y va a lograr lo que se propone, “te atrae, te jala”.

Tercera premisa

La cultura es la mejor estrategia para forjar mettalíderes y lograr un crecimiento rentable y sostenido

La palabra “cultura” viene del latín cultus que significa cultivo, y yo considero que la cultura es como un caldo de cultivo.

Un caldo de cultivo se define como aquel medio propicio para el desarrollo de ciertos organismos. En un caldo de cultivo específico, ciertos organismos vivos crecerán mucho más rápido que otros y las condiciones no permitirán que crezcan cierto tipo de organismos, por la acidez del líquido, su temperatura, etcétera.

Una cultura fuerte sirve como un sistema inmunológico para la organización, cuando entra una persona que su comportamiento tiene otros valores que los miembros de la organización, esta es encapsulada y sacada del sistema.

Mettaliderazgo es un nuevo paradigma para construir una cultura de líderes de alto rendimiento donde se alcanzan o exceden los objetivos. Y cuando digo alto rendimiento, me refiero a lograr crecimiento rentable y sostenido.

En tu organización queda bastante claro de qué se habla y de qué no; qué se hace aquí y qué no; por lo tanto, es fácil proyectar qué se va a lograr y qué no se va a lograr aquí. Tu cultura define los resultados futuros que vas a tener. Tu cultura define los límites de hasta dónde va a llegar tu organización o tu equipo de trabajo.

Y una cultura de mettalíderes de alto rendimiento es donde todos los miembros sacan la mejor versión de sí mismos y dan lo mejor para alcanzar o exceder los objetivos

Para implementar el mettaliderazgo, en tu vida personal y en tu organización, descubre mi fórmula DNA + 3 en mi próximo artículo.

Artículo escrito por:

- quien ha escrito 958 artículos en la Revista Contaduría Pública : IMCP.


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