Entrevista con David Noel Ramírez Padilla

Rector emérito del Instituto Tecnológico de Monterrey. Contador Público con Maestría en Administración, egresado de la misma institución. Expresidente del Instituto de Contadores Públicos de Nuevo León. Autor de libros como Contabilidad Administrativa, Empresas competitivas: una estrategia de cambio para el éxito, Hipoteca Social, Formar para Trascender, Basta de Indiferencia, entre otros. Ha impartido clases por más de 100 semestres en el Tecnológico de Monterrey. Funge como Consejero de varios grupos empresariales

Su trayectoria profesional lo coloca como una referencia importante para nuestra profesión con el tema del Contador Público como promotor de la civilidad.

Por C.P.C. Antonio Rodríguez González, MBA, MEF/Hobetus, S.C./arg@hobetus.com

Mtro. y C.P.C. Mario Morales López/KPMG/mmorales@kpmg.com.mx

Fotografías de Kareny de Luna

¿Para usted qué significa civilidad y de qué nos sirve en la sociedad?

Creo que quizá está bien la palabra “civilidad”, pero tal vez la que es más común en la sociedad es “compromiso ciudadano”. El reto para la sociedad mexicana es quitar la filosofía de buscar solo el bien personal a costa de ignorar el bien común. México sería muy diferente si tomáramos decisiones y pensáramos qué es lo mejor para todos y no solo para mí; desgraciadamente, prevalece mucho esa visión egoísta, yo la llamo miope, que a la larga genera una visión equivocada de lo que debe ser la participación de un ser humano en su comunidad. Decía Aristóteles hace miles de años que “ser ciudadano es participar activamente en la política”. ¿Qué significa? Es decir, no se trata de ser político, sino de participar activamente, que si soy un ciudadano tengo que involucrarme en las causas y los retos de la sociedad.

Sócrates decía lo siguiente: “¿qué es República?, es la asociación de muchos, todos unidos en pro del bien común”. Son dos definiciones realmente profundas que fueron expresadas antes de Cristo y que si en México las viviéramos, no tendríamos una tremenda pobreza y desigualdad social. ¿Por qué sucede esto? Porque priva la visión egoísta de buscar siempre el bien personal y no el bien común. Por tanto, civilidad es entender que todos somos responsables de todos y mientras no se venza esa visión miope y egoísta de pensar únicamente en el bien personal, a la larga no funciona la sociedad.

¿Cómo considera que la formación de un Contador Público lo compromete a tener un impacto en la civilidad en el ejercicio de su profesión?

En la profesión contable deberíamos tener una actividad fuerte, exigiendo mayor transparencia en el manejo de los recursos, y no porque seamos políticos, sino porque la palabra “público”, en nuestro título, se debe a que damos fe de lo que pasa a la sociedad. Como Contadores Públicos tenemos una gran responsabilidad, convertirnos en fedatarios de que efectivamente se logre la transparencia en el manejo de la información.

El tema que más lastima al país es la corrupción y sucede por la impunidad. La palabra impunidad viene de “impunitas”, es decir, que no hay castigo, no hay sanción y por eso ha sucedido que en este país, al pasar de los años, la corrupción ha hecho de las suyas, porque no existe la sanción, el castigo. Es importante que nos involucremos en transformar la comunidad. Al respecto, hace unos meses publiqué un libro titulado Basta de indiferencia. No porque yo esté bien y tranquilo y los demás estén con problemas, significa que solo sea algo de ellos. Por eso hemos llegado hasta este punto, porque no hay ciudadanía, no hay compromiso ni participación activa como decía Aristóteles.

Dice un dicho que “nadie da lo que no tiene”, y si yo como Contador Público no vivo la ciudadanía, pues no puedo exigirla. Hablando de acciones muy prácticas, por ejemplo, en cada Municipio en donde exista la profesión contable nos debemos volver protagonistas para presionar en forma inteligente, no en forma destructiva, sino crear valor; podemos solicitar a un despacho que sea parte de nuestros colegios profesionales a que asuma ese compromiso de manejo de transparencia y que la sociedad vea en la profesión contable su principal aliado para certificar que los recursos que se han ingresado y la manera en que se han invertido son la mejor estrategia para transformar esa comunidad.

Creo que eso sería muy plausible, que la profesión contable se volviera protagonista para transparentar la información. Ojalá hubiera despachos, hablando de su hipoteca social, que dijeran: “pro-bono” vamos a hacer los responsables de que en el Municipio un organismo descentralizado “fulano de tal” haga la auditoría para beneficio de la sociedad.

Al realizar un Contador Público su función con diligencia profesional y ética, ¿funge como educador del cumplimiento?

Sí. Por ejemplo como Contador yo me sentiría mal dando una opinión positiva a un dictamen de una empresa que utiliza incorrectamente las prácticas o estrategias con las que se lleva un encuentro de miles de seres humanos, que reciben sueldos bajos y que tampoco se respetan sus derechos laborales; aunque sé que mi trabajo se centra en revisar que la información financiera esté correcta, no puedo avalar a la empresa, porque es en contra de la persona y es parte de mi compromiso ciudadano. Sin embargo, es algo que sabemos todos y no debería ocurrir, pero se trata de educar en el cumplimiento a los involucrados en las empresas y organizaciones.

El Contador Público en su especialidad de implementador y guardián del control interno, ¿es un promotor de la civilidad?

Así es. Cuando hablamos de control interno es muy importante que si nos percatamos de una falla en las organizaciones, seamos altamente asertivos y ponerlo en relieve. “Esto no se hace y no se hace”. Ser firmes. Decía anteriormente: ¿por qué hay mal manejo de recursos?, ¿por qué hay corrupción?, ¿por qué hay impunidad? Porque no se sanciona. Y en el caso del control interno de las organizaciones el Contador Público no puede doblegarse, no tiene precio el decir y hacer las cosas correctas.

Como profesión, ¿estamos plenamente conscientes de la función que tenemos como promotores de la civilidad?

Es igual que en cualquier otra profesión, nos enfocamos mucho y que bueno, yo también soy un enamorado de seguir preparándonos en el tema profesional, ya sea en el ámbito de la auditoría, las finanzas, el fiscal, la informática, etc. ¡Esto es muy bueno!

Sin embargo, el punto importante es que a veces se nos olvida, con tanta energía canalizada en esas áreas, capacitarnos también en competencias transversales. Por ejemplo, en las universidades, a nivel del futuro del siglo XXI, lo dicen todos los expertos: “toma a tus muchachos, olvida que sean contadores, ingenieros, doctores, psicólogos, lo que más les importa es tatuarles competencias transversales personales, porque esas competencias se van a ir con ellos hasta la muerte”. ¿Cuáles son? Que tengan pensamiento crítico, que sean gente que razone, reflexione, interpele, sepan trabajar de una forma colaborativa en equipo, sepan comunicar de manera oral y por escrito, manejen varios idiomas, sean capaces de tomar decisiones, de dar resultados, de aprender por cuenta propia, de tener siempre amplio crecimiento intelectual hasta la muerte, que sea gente que tenga capacidad de tener conciencia ética de honestidad, de participación ciudadana y de compromiso social, que maneje tecnologías de información con mucha destreza y sea innovador, emprendedor.

Estas competencias nunca van a ser obsoletas. En cambio las competencias técnicas o disciplinales, van a estar en constante cambio y obsolescencia. Entonces hablando de la pregunta que me hacías, es muy interesante, porque hoy, creo que los Contadores nos enfocamos mucho en lo técnico, y está bien, pero hay que equilibrarle a las competencias disciplinarias. Cada día más los Contadores Públicos debemos esforzarnos en ser testimonio con las nuevas generaciones de las competencias transversales o personales. Incluso, en las grandes organizaciones del mundo: Google, Microsoft, Facebook, por mencionar algunas les interesan más las competencias transversales que las disciplinarias, porque esas personas van a generar mucho valor a la empresa.

¿Cómo debe prepararse un Contador Público para ser promotor de la civilidad?

Primero, el compromiso de la integridad: la confianza se gana en abonos y se pierde al contado. Hace unos meses, tuvimos en el Tec una experiencia donde unos muchachos, ya a punto de graduarse, hackearon un examen parcial de un profesor. Fue difícil la decisión porque los papás estaban molestos, pero a esos muchachos los corrimos de la Institución; con ello se dio la señal de que esto es en serio. ¿Qué sentido tiene hablar de honestidad si no se actúa, si no la ejercemos?

Estamos tocando un punto muy importante, pues como Contadores debemos tener tres compromisos para dar testimonio de nuestra labor profesional:

Integridad: vigilar que no haya ningún error de corrupción o de mal manejo de recursos.

Participación ciudadana o civilidad.

Pago de la hipoteca social: comprender que el saber es para servir, que no puede partirse de una tesis donde yo me preparo profesionalmente como Contador y mi objetivo va a hacer amontonar y acumular.
El objetivo es uno, dar servicio, crear valor a los demás.

La profesión contable está orientada a esta creación de valor, no de destrucción.

Un Contador Público que participa activamente en grupos profesionales como el IMCP, ¿puede incrementar su impacto como promotor de la civilidad?

Ojalá que la profesión contable, tanto nacional como local, en los colegios profesionales, nos comprometiéramos a tener mejor posicionamiento en la sociedad. Para mi gusto —perdonen que yo tenga este atrevimiento o percepción—, no tengo hechos, pero al paso del tiempo hemos perdido posicionamiento en la sociedad y nos ven, tristemente, “como un mal necesario”. Es la clásica etiqueta de que tengo que tener un auditor que realice el dictamen, tengo que llevar esto otro o tengo que pagar el seguro, etc. ¡Y sabemos que no es así! El Contador es el copiloto de cualquier organización pública o privada, un piloto sin copiloto no sirve, necesita el soporte; es decir, somos una profesión de apoyo, pero ese apoyo es esencial, pues sin copiloto el avión no funciona.

Creo que necesitamos reestablecer y reposicionar a la profesión contable como una profesión que se debe a la sociedad, por eso nuestro nombre incluye la palabra “público”. Prueba de ello es que en las universidades, al paso del tiempo, el número de estudiantes ha ido bajando, por la percepción de una profesión —entre comillas— “obsoleta”, que no se ha transformado, que no ha roto paradigmas, que no se ha innovado. Pero la realidad es que hay demanda de nuestra profesión.

Desde el punto de vista de la civilidad somos responsables de que en el sector público o privado, la sociedad se entere de lo que está pasando; hoy todo el mundo reclama transparencia, pero ¿quién es el que avala que está bien o no? Los contadores, pues somos los avales, pero no hemos sabido vender la idea de que la profesión contable es la profesión idónea para decir a la sociedad, en el sector público y privado, si esos recursos están bien o mal administrados.

Por lo tanto, es en los Colegios y en el IMCP, donde tratamos y nos organizamos para atacar estos temas y tener mayor impacto social.

¿Cuál sería su mensaje para los jóvenes que estudian la carrera de Contador Público?

Yo transmitiría a los jóvenes que están estudiando la carrera de Contador Público, el mismo mensaje que a la profesión contable: ocúpense mucho durante su preparación universitaria de adquirir las competencias personales y transversales que son las que les van a dar la capacidad de ser exitosos; la capacidad de trascender, porque las competencias disciplinares —a la vuelta de tres, cinco o siete años— se vuelven obsoletas, pero la capacidad de aprender por cuenta propia, el tener hambre intelectual, el tener capacidad de innovar, de emprender, de ser gente inquieta, de pensamiento crítico, les va hacer que sean profesionales exitosos.

La profesión contable es de las pocas que pide a quienes quieren ejercer la carrera que estén constantemente dando pruebas, dando fe de que se tiene la capacidad, la idoneidad de ejercer la profesión con las actualizaciones, y estas competencias ayudan a ello.

Artículo escrito por:

- quien ha escrito 910 artículos en la Revista Contaduría Pública : IMCP.


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