El Contador Público como educador de la civilidad

C.P.C. Antonio Rodríguez González, MBA, MEF/Socio director de Hobetus, S.C./arg@hobetus.com

Actuar con civilidad significa cumplir con deberes ciudadanos, respetar leyes y procurar el beneficio común. Por el grado de impacto que tiene hacia terceros, el Contador Público, independientemente de su función, tiene un rol de educador en esta área

Actualmente, la mayoría de los mexicanos nos quejamos sobre la corrupción, impunidad, desorganización, falta de respeto hacia la sociedad civil y entre la misma ciudadanía; es decir, vivimos con un bajo nivel de civilidad.

En este contexto, el Contador Público, por su tipo de formación educativa y conocimiento, por la información que acostumbra manejar, por las personas y puestos con los que interactúa, independientemente del área en que se desempeñe, puede influir de manera positiva o negativa para que se dé la civilidad.

Los Contadores estamos capacitados en marco legal, organización empresarial, finanzas, preparación de información para toma de decisiones, revisión, validación y análisis de datos, además de que utilizamos intensivamente plataformas tecnológicas, lo que nos compromete a que nuestra acción o inacción sea trascendente, ya que en cualquier ámbito donde exista actividad económica se requiere de nuestra participación en cumplimiento de la normatividad respectiva.

En la empresa

Cuando un empresario cuenta con una idea de negocio, tiene el capital para desarrollarla y se acerca a un Contador Público para que lo asesore, este puede apoyarlo en algunas de las siguientes facetas:

  • Manejo de las finanzas para cumplir con sus objetivos.
  • Cumplimiento de obligaciones, como contribuyente y como patrón.
  • Implementación de políticas para cuidar los recursos en donde intervienen diferentes roles de la organización.
  • Atestiguamiento y/o auditoría de hechos económicos.
  • Elaboración del registro contable para mostrar la situación financiera de la empresa.
  • Evaluar resultados financieros.

En pocas palabras, el Contador llega a ser un consejero del empresario, porque lo educa para cumplir cabalmente con su función.

En el sector público

Por otra parte, en el sector gobierno un Contador Público realiza funciones que ayuden a:

  • Cumplir con la legislación del caso.
  • Transparentar el uso de la recaudación.
  • Optimizar el uso de los recursos que son propiedad de la ciudadanía.
  • Dar fe de que los recursos fueron usados efectivamente.

En este caso, la actividad del Contador refuerza la civilidad de la ciudadanía y su impacto se refleja en la actitud de cumplimiento de la sociedad.

En instituciones no lucrativas

Cuando un Contador actúa en instituciones sin fines de lucro que apoyan de manera directa a una necesidad específica de la sociedad, su función educativa consiste en:

  • Hacer rendir los recursos obtenidos.
  • Dar fe del correcto manejo del capital para ayudar a la necesidad específica.
  • Cumplir con las obligaciones ante terceros.

En el sector académico

Por naturaleza es claramente entendible la gran responsabilidad cívica de un Contador Público en la academia, dada su función de educador en tanto que:

  • Guía en lo técnico y humano.
  • Apoya a formar criterio profesional.
  • Provee elementos para la toma de decisiones.
  • Forja personas, ubicándolas en su justa dimensión profesional y ciudadana.

Como empresario

Es importante que los Contadores Públicos nos veamos como empresarios, ya sea por emprender nuestra firma de servicios profesionales, porque estemos al frente de una empresa propia o de un grupo de trabajo.

Es en esta dimensión donde se debe dar mayor muestra de ser un educador de la civilidad, porque en las decisiones de un Contador no podrán pasar desapercibidos su conocimiento y formación profesional. En este sentido, es importante que su cumplimiento hacia los colaboradores y sus familias, proveedores, clientes e instituciones de gobierno sea justo, pues él sabe el impacto que tienen las decisiones.

Por tanto, un Contador tiene que ser consciente de su rol como educador de civilidad cuando un empresario, director, colega, amigo, alumno, etcétera, le pregunta:

  • ¿Tengo que declarar todos mis ingresos?
  • ¿Puedo evitar la afiliación al IMSS de mi personal?
  • ¿Es factible realizar asientos contables diferentes?
  • ¿Puedo realizar retiros de dinero sin informar a mis socios?
  • ¿Qué pasa si informamos algo diferente a la realidad?

En suma, los Contadores pertenecemos a una profesión que presume de su constante actualización para poder ejercer y, además, debemos actuar con diligencia; la sociedad así nos lo exige, ya que somos responsables de las actividades económicas que constituyen una fuente primordial de bienestar para la comunidad y damos fe del cumplimiento de las normas o de los hechos que llevaron a tomar ciertas decisiones y su repercusión.

Artículo escrito por:

- quien ha escrito 910 artículos en la Revista Contaduría Pública : IMCP.


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