Control interno con sentido humano, social y cívico

Dra. y C.P.C. Gabriela María Farías Martínez, CCSA/Directora del Departamento Académico de Contabilidad y Finanzas Region Norte/Escuela De Negocios, Tecnologico de Monterrey/gabriela.farias@itesm.mx

El proceso administrativo clásico incluye las etapas de planear, organizar, dirigir y controlar. Algunos autores estudiosos de la administración incluyen también dentro del proceso administrativo la toma de decisiones

El control es fundamental para asegurar el cumplimiento de los objetivos trazados en la planeación. Además, es necesario para vigilar que se atiendan los requerimientos de los diferentes grupos de interés con los cuales interactúa una organización y que de un modo orgánico y relacionado, contribuyen al éxito y sustentabilidad de la misma. Todos estamos relacionados y de cierto modo el bien actuar y el bien ser de una organización, por medio de sus líderes y colaboradores repercute de modo positivo en la sociedad.

La empresa, ya sea una entidad lucrativa, no lucrativa, o bien, con un fin público, se convierte en formadora de una cultura organizacional para sus líderes y colaboradores, mediante sus valores, su código de ética y sus prácticas cotidianas. Impacta en la vida de las personas que en ella colaboran y que con ella interactúan; por ejemplo: clientes, proveedores, colaboradores, beneficiarios y agentes regulatorios.

Se atribuye a Alexander Pope, poeta inglés del siglo XIII, la acertada frase: “el orden es la primera ley del Cielo”, y si entendemos como cielo un espacio de armonía, paz y prosperidad, no podemos menos que estar de acuerdo. El orden y la disciplina favorecen la educación, la formación, el crecimiento y la sustentabilidad. Orden y disciplina son conceptos muy familiares al control. Recordemos que “sistema que no se controla se degenera”, ya sea la salud de una persona, la integridad de una familia, la empresa como sistema y, por supuesto, la sociedad como la suma de innumerables sistemas y relaciones entre ellos.

EL CONTADOR PÚBLICO Y EL CONTROL INTERNO

El Control Interno es un proceso establecido por el órgano de gobierno de una empresa o institución y la administración, que tiene como objetivo proveer una seguridad razonable en cuanto al cumplimiento de los objetivos relaciones con operaciones, reportes y cumplimiento (COSO, 2013).

Este proceso se integra por los cinco componentes siguientes:

  • Medio ambiente de control.
  • Evaluación de riesgos.
  • Actividades de control.
  • Información y comunicación.
  • Monitoreo.

A su vez, cada uno de estos componentes comprende diferentes principios “guía” que facilitan su comprensión y puesta en práctica.

El Contador Público es el líder del proceso de control en una organización. Lo anterior por su amplia formación de negocios, su conocimiento de los derechos, obligaciones y relaciones entre las personas, entidades y agentes regulatorios, su dominio del lenguaje contable y su transición hacia la informática, su capacidad analítica y su formación ética como profesional. Difícilmente otra profesión puede estar a la altura requerida para salvaguardar los bienes de una organización, sus objetivos, su información y su talento, con visión amplia, pero con atención a los detalles.

Por lo anterior, una nueva dimensión se agrega a la perspectiva “pública” del Contador. Salvaguardar el bien público desde su actuar cotidiano, cuidando que el orden, la disciplina y el control, se vivan en todo tipo de organizaciones, impactando con ello al bien ser y al bien actuar de una organización y de sus miembros.

En esta nueva perspectiva, puede distinguirse al control interno desde el sentido humano, social y cívico, considerando los principios del marco normativo COSO, de manera incluyente y relacional.

SENTIDO HUMANO, SOCIAL Y CÍVICO DEL CONTROL INTERNO

El control interno requiere que exista una estructura organizacional con funciones y responsabilidades definidas al nivel de cada individuo. Además, requiere la existencia de planes y programas de desarrollo para elevar el nivel de competencia de las personas, así como un fuerte compromiso con la ética y los valores definidos en la organización.

Favorece también actividades de control como segregación de funciones y autorización adecuada, que permiten distribuir las responsabilidades y promover el crecimiento, la autonomía responsable y la toma de decisiones. Promueve el desarrollo y crecimiento de las personas, pues el establecimiento de políticas y procedimientos para las actividades cotidianas, permite más atención y dedicación a aspectos estratégicos como la innovación, disminuyendo reprocesos y demoras derivados de no saber cómo deben realizarse las tareas. Los colaboradores sienten la tranquilidad que el orden, la estructura y la disciplina otorgan al trabajo, disminuyendo procesos y decisiones “discrecionales”, con frecuencia dependientes de la voluntad, estado de ánimo y presencia de una persona.

En el sentido social del control interno, puede afirmarse que el orden, la disciplina y la formalidad de una organización, determinará el carácter de las relaciones entre sus líderes y colaboradores, así como entre líderes, colaboradores y los diferentes grupos de interés con los cuales la organización se relaciona. De forma suave pero enérgica, se requiere a proveedores y clientes que, a su vez, cumplan con el orden y el control. Al principio puede haber malestar por el cambio de procesos, por la percepción de “burocracia”; sin embargo, el cumplimiento traerá consigo tranquilidad, eficiencia y efectividad.

En un ambiente orientado al control, y a hacer las cosas correctas, adecuadamente, los riesgos que enfrenta una organización podrán verse oportunamente atendidos y las acciones fraudulentas e ilegales se verán desestimadas, pues las oportunidades para realizarlas serán cada vez menores.

Por último, en el sentido cívico del control interno, el cumplimiento con normativas y regulaciones, favorece el orden, la confianza y el crecimiento, para las empresas lucrativas y no lucrativas. No es de sorprenderse que países altamente regulados son también, los que presentan altas tasas de crecimiento. Sus regulaciones y controles no entorpecen, sino que estimulan el desarrollo económico, el crecimiento ordenado y sustentable y atraen inversión de largo plazo. Ahora bien, no es suficiente con establecer regulaciones, hay que cumplirlas y adaptarlas, si es necesario, a los cambios del entorno.

El control interno adecuado y sin vacilaciones es la principal defensa contra la corrupción, pues colabora con la transparencia y la rendición de cuentas. En nuestro país, el establecimiento de un marco de control interno para las instituciones públicas es regulado mediante el Acuerdo por el que se emiten las Disposiciones en Materia de Control Interno (2010) y el Manual Administrativo de Aplicación General en Materia de Control Interno (2014).

Ante los actos fraudulentos de corrupción e ilegales, es necesario que en México, por civismo, fortalezcamos la denuncia. Es dolorosa la impunidad. Pero más doloroso es no señalar a los criminales, quienes traicionan la confianza en la administración de los recursos que se les han encomendado, en el sector público y en el sector privado. De acuerdo con la Association of Certified Fraud Examiners (ACFE), la denuncia es el método de detección de fraude más común a nivel global. Como parte de la estructura de control interno, deben establecerse mecanismos para denunciar, mecanismos para atender las denuncias y medios para documentar los casos, de tal forma que se comparta el conocimiento y se fortalezca una cultura de prevención.

Ante la perspectiva de la revolución industrial 4.0, en la cual el aprendizaje de las máquinas, la inteligencia artificial y las redes neuronales aplicadas a dispositivos de alta tecnología con alta movilidad, traerán consigo interacciones de forma exponencial en procesos que podrán desarrollarse sin la intervención humana, ¿cómo se impactarán los modelos de negocio?, ¿cómo impactará esto en los procesos de valuación, de reportes financieros, de efectividad y de cumplimiento? Ante esta revolución y evolución en las organizaciones, el principio de control, orden y disciplina permanecerá, aunque los dispositivos para ejecutarlo puedan ser bastante distintos a lo que conocemos hoy; sin embargo, deberán de ser los suficientemente útiles para asegurar que los objetivos de la organización y de sus grupos de interés se cumplen.

Finalmente, en los negocios y en las instituciones, el control refuerza la confianza. Como bien lo decía el presidente Ronald Reagan ante el desarme nuclear Trust But Verify. La confianza es una cualidad que se contagia. Confianza en las personas, confianza en la sociedad, confianza en la patria.

REFERENCIAS

Agbejule, A., & Jokipii, A. (2009). “Strategy, control activities, monitoring and effectiveness”. Managerial Auditing Journal, 24(6), 500-522.

ACFE-Capítulo México (2016). Reporte de las Naciones sobre el Abuso y el Fraude Ocupacional. Asociación de Examinadores de Fraude Certificados. Disponible en: http://acfe-mexico.com.mx/

Auditoría Superior de la Federación (2015). Modelo de Evaluación de Control Interno en la Administración Pública Estatal. Disponible en: http://www.asf.gob.mx

COSO (2013). Internal Control-Integrated Framework. Disponible en: https://www.coso.org/Documents/990025P-Executive-Summary-final-may20.pdf

Nyasha, S., & Odhiambo, N. M. (2015). “Economic Growth and Market-Based Financial Systems: A review”. Studies in Economics and Finance, 32(2), 235-255.

Artículo escrito por:

- quien ha escrito 910 artículos en la Revista Contaduría Pública : IMCP.


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