Contador Público. Agente de cambio e innovación

Dra. Silvia Galicia Villanueva/Directora de la Escuela Superior de Comercio y Administración, Unidad Tepepan Instituto Politécnico Nacional/sgaliciav@ipn.mx

CAMBIO E INNOVACIÓN EN LA REVOLUCIÓN 4.0

En el futuro, un profesional de la Contaduría Pública deberá seguir formando su visión estratégica y multidisciplinaria para aportar valor a la comunidad empresarial y a la sociedad, de acuerdo con las necesidades del mercado. Así concluyó el C.P.C. Víctor Leonel Esquivel Romero su testimonio profesional, publicado en la revista Contaduría Pública conmemorativa de los 110 años de la Contaduría Pública en México.

Es una exhortación clara para considerar que el Contador Público debería convertirse en un agente de cambio e innovación durante su desempeño profesional, puesto que es una forma “de aportar valor a la comunidad empresarial y a la sociedad”. Y para lograrlo, el Contador Público tiene que contribuir con las empresas a enfrentar el cambio y responder con innovación, cuya importancia la advirtió Klaus Schwab, fundador y director ejecutivo del Foro Económico Mundial, al escribir: “Tanto las empresas como los países deben estar a la zaga de la innovación en todas sus formas”.1

Resulta obvio decir que la complejidad, volatilidad e incertidumbre de los actuales escenarios económicos y de negocios, son causadas en alto grado, por la innovación que aplican las nuevas tecnologías en cualquier área de las organizaciones y de su ecosistema. Las innovaciones resultantes generan cambios en las propias organizaciones, que finalmente impactan en la gente, en sus formas de trabajar, estudiar, comunicarse y vivir en general.

TIPOS DE INNOVACIÓN

En este punto debe precisarse el tipo de innovación que se trata en este tema, en virtud de que, repetidamente, el concepto se utiliza en forma genérica como se observa en declaraciones de funcionarios públicos, líderes empresariales, académicos y otros personajes. Sin embargo, hay que señalar que hay dos tipos básicos de innovación: la tecnológica y la innovación para crear valor centrado en el cliente o usuario.

Por lo que se refiere a la innovación tecnológica, como su nombre lo dice, es aquella que se dirige a desarrollar tecnología –frecuentemente, por la tecnología misma– para solucionar problemas o crear nuevos productos. Se caracteriza por llevarse a cabo en unidades orgánicas dentro de grandes empresas o en centros de investigación, generalmente operando bajo el título de Investigación y Desarrollo, integrados por personal de alto nivel y contando con partidas presupuestales para llevar a cabo su trabajo.

Por otro lado, se tiene la innovación para crear valor, que comprende la generación de ideas, que se desarrollan y convierten en innovaciones, sea en productos, procesos, servicios, modelos de negocios y cualquier área de una empresa, centradas al cliente o usuario para proporcionarle valor superior o, como dijera Steve Jobs: “para hacerle la vida mejor”. Es el tipo de innovación que llevó a cabo el propio Steve Jobs al frente de Apple, así como Jeff Bezos de Amazon, los creadores de Google y en multitud de empresas como Uber, Airbnb, Tesla, etc. Es la innovación que, utilizando las nuevas tecnologías, la llevan a cabo las llamadas Star Ups, de las cuales han surgido grandes empresas y negocios.

No hay duda, la innovación para crear valor es la indicada para las empresas PYMES, que en nuestro país representan más de 95% del total; además, una mayoría no tiene recursos para hacer innovación tecnológica, pero todas pueden producir ideas para llevar a cabo la primera, porque en su personal tienen un tremendo potencial creativo por despertar, si desarrollan sus competencias y habilidades para innovar y crear valor; una innovación que no es cuestión de recursos económicos, sino de ideas, ideas y más ideas.

ESQUEMA DE LA INNOVACIÓN PARA CREAR VALOR

Hay que advertir que este tipo de innovación no se da por decreto o exhortaciones de los gerentes y jefes de una organización, sino mediante la estimulación al capital humano para que produzca ideas y las desarrolle en innovaciones que produzcan valor. La innovación en cuestión requiere de aplicar ciertas competencias y habilidades, que en toda organización deberían ser cultivadas y desarrolladas, tanto individual como en grupo, para democratizarla y crear una cultura y una forma de pensar sustentada en la innovación. Diversas investigaciones llevadas a cabo en torno a los grandes innovadores como las realizadas por un grupo de profesores de la Escuela de Negocios de Harvard, o por la Dra. Julia Sloan y difundidas, respectivamente, en los libros El ADN de la innovación y Cómo aprender a pensar estratégicamente, han identificado las competencias y habilidades clave que tenían y aplicaban.2 Lo importante es que, según estas investigaciones, las competencias y habilidades de los grandes innovadores pueden replicarse por cualquier persona de inteligencia promedio, siempre y cuando “se aprendan, apliquen, apliquen y apliquen”.

Accidentalmente, y por la importancia que tiene y tendrá la innovación y como directora de la Escuela Superior de Comercio y Administración, Unidad Tepepan, del IPN, llevé a cabo la creación del Centro de Innovación en Negocios, con el propósito de que los estudiantes de las tres carreras que se imparten en ese instituto (Contaduría Pública, Negocios Internacionales y Relaciones Comerciales), le dieran la importancia debida a la innovación y empezaran a desarrollar sus competencias y habilidades, porque de ellas dependerá, en gran parte, su éxito profesional. Asimismo, se tiene en proceso el diseño de la maestría en innovación para crear valor, para impartirse desde el segundo semestre de 2018.

Precisamente, en el Centro de Innovación en Negocios, junto con el Instituto Mexicano de Innovación, A.C., se realizó una investigación para determinar las competencias y habilidades vitales para la innovación, las cuales dieron los siguientes resultados:

  • Romper paradigmas.
  • Crear minería de conocimientos.
  • Recrear la mente original.
  • Pensar sistémicamente.
  • Idear, visualizar e imaginar
  • Aplicar modelos de innovación.

Estas competencias y habilidades son el detonador para llevar a cabo el proceso de innovación conforme la figura siguiente:

Conforme el esquema anterior, el proceso de innovación se centra en el cliente, a partir de conocerlo más allá de sus necesidades, es decir, como un ser humano que tiene deseos, expectativas, sueños y quiere nuevas experiencias. Las competencias y habilidades en cuestión se aplican en productos, servicios, modelos de negocios, procesos, tanto para mejorarlos como reinventarlos. Como ingrediente o herramienta, se utilizan alguna o algunas de las tecnologías exponenciales –digital, inteligencia artificial, robótica, Internet de cosas, u otras– para llegar a producir innovaciones disruptivas, como ha sido el caso de los zapatos deportivos con microchips para medir distancias, calorías quemadas, número de pasos; prendas con sensores para medir continuamente la presión arterial, glucosa u otros signos vitales; juguetes, máquina-herramientas, equipos médicos y muchos otros productos que se han reinventado.

También se aplican en procesos y modelos de negocios, como en el caso de iTunes de Apple, que legalizó las descargas de música y reinventó la industria discográfica.

Las innovaciones resultantes del proceso que se comenta, frecuentemente llevan a la creación de nuevos mercados, a alcanzar nuevos clientes y a lograr sólidas ventajas competitivas, lo cual también provoca cambios en la propia empresa, en sus formas de competir, distribuir y comercializar sus productos o servicios, así como en su sector de negocios y entre la gente, en cuanto a modificar sus hábitos de consumo, de relacionarse, de comunicarse y hasta en su forma de trabajar y vivir.

PARTICIPACIÓN DEL CONTADOR PÚBLICO

Las transformaciones y los cambios producidos en la Cuarta Revolución Industrial son diferentes en intensidad, velocidad y alcance, con respecto a las anteriores. El recurso toral de esas transformaciones está en las nuevas tecnologías, porque modifican la naturaleza de las organizaciones, las prácticas gerenciales, el diseño de procesos y actividades, entre otros aspectos, todo ello basado en la aplicación de inteligencia artificial, Internet de cosas, robótica, big data, computación en la nube, plataformas digitales y otras tecnologías. Este escenario de grandes cambios, también será de grandes oportunidades, como lo comentó Jorge J. Vega Iracelay, alto ejecutivo de Microsoft México, al afirmar: “La Cuarta Revolución Industrial ha probado tener gran potencial para generar riqueza, satisfacer la demanda de bienes y servicios públicos y privados, así como soluciones sofisticadas para problemas complejos”.3

En consecuencia, el Contador Público tendrá oportunidad de participar como actor del cambio y la innovación, y no simplemente ser un espectador más. Él tiene una sólida formación para ser y hacer, porque en su desempeño profesional ha participado en múltiples y variadas organizaciones, siguiendo y analizando su sistema nervioso –vía flujos de información-; ha estado en comunicación con los hombres de la alta dirección y ha conocido no solo el qué, sino el porqué de las decisiones que se toman a esa escala.

Ciertamente, el Contador Público tendrá que actualizarse en la naturaleza y propósito de las nuevas tecnologías, en el conocimiento sobre los fenómenos característicos de la Cuarta Revolución Industrial y, sobre todo, en el desarrollo de sus competencias y habilidades para la innovación. Las escuelas de Contaduría Pública estarán obligadas a actualizar sus planes de estudio, congruentes con los requerimientos de esta Cuarta Revolución Industrial. Asimismo, el Instituto Mexicano de Contadores Públicos, A.C. y sus Colegios Federados, tendrán que hacer lo que les corresponda, para contribuir con los Contadores Públicos a la “formación de su visión estratégica y multidisciplinaria para aportar valor a la comunidad empresarial y a la sociedad”. Este es un desafío para aceptarlo a la velocidad de la innovación de la Cuarta Revolución Industrial.

1 Schwab, Klaus (2016). The Fourth Industrial Revolution. New York: Crown Business, p. 34.

2 Sloan, Julia (2006). Learning to Think Strategically. Burlington, Massachusetts: Butterworth-Heinemann, p. 205 y Dyer, Jeff; Gregersen, Hal, y Christensen, Clayton M. (2011). The Innovator’s DNA, Mastering the Five Skills of Disruptive Innovators. Boston, Massachusetts: Harvard Business Review Press, p. 2.

3 Vega Iracelay, Jorge J. (2017, abril). “De la ciencia ficción a la realidad, La Cuarta Revolución Industrial”. Nexos, p. 18.

Artículo escrito por:

- quien ha escrito 951 artículos en la Revista Contaduría Pública : IMCP.


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