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Control interno con sentido humano, social y cívico

Dra. y C.P.C. Gabriela María Farías Martínez, CCSA/Directora del Departamento Académico de Contabilidad y Finanzas Region Norte/Escuela De Negocios, Tecnologico de Monterrey/gabriela.farias@itesm.mx

El proceso administrativo clásico incluye las etapas de planear, organizar, dirigir y controlar. Algunos autores estudiosos de la administración incluyen también dentro del proceso administrativo la toma de decisiones

El control es fundamental para asegurar el cumplimiento de los objetivos trazados en la planeación. Además, es necesario para vigilar que se atiendan los requerimientos de los diferentes grupos de interés con los cuales interactúa una organización y que de un modo orgánico y relacionado, contribuyen al éxito y sustentabilidad de la misma. Todos estamos relacionados y de cierto modo el bien actuar y el bien ser de una organización, por medio de sus líderes y colaboradores repercute de modo positivo en la sociedad.

La empresa, ya sea una entidad lucrativa, no lucrativa, o bien, con un fin público, se convierte en formadora de una cultura organizacional para sus líderes y colaboradores, mediante sus valores, su código de ética y sus prácticas cotidianas. Impacta en la vida de las personas que en ella colaboran y que con ella interactúan; por ejemplo: clientes, proveedores, colaboradores, beneficiarios y agentes regulatorios.

Se atribuye a Alexander Pope, poeta inglés del siglo XIII, la acertada frase: “el orden es la primera ley del Cielo”, y si entendemos como cielo un espacio de armonía, paz y prosperidad, no podemos menos que estar de acuerdo. El orden y la disciplina favorecen la educación, la formación, el crecimiento y la sustentabilidad. Orden y disciplina son conceptos muy familiares al control. Recordemos que “sistema que no se controla se degenera”, ya sea la salud de una persona, la integridad de una familia, la empresa como sistema y, por supuesto, la sociedad como la suma de innumerables sistemas y relaciones entre ellos.

EL CONTADOR PÚBLICO Y EL CONTROL INTERNO

El Control Interno es un proceso establecido por el órgano de gobierno de una empresa o institución y la administración, que tiene como objetivo proveer una seguridad razonable en cuanto al cumplimiento de los objetivos relaciones con operaciones, reportes y cumplimiento (COSO, 2013).

Este proceso se integra por los cinco componentes siguientes:

  • Medio ambiente de control.
  • Evaluación de riesgos.
  • Actividades de control.
  • Información y comunicación.
  • Monitoreo.

A su vez, cada uno de estos componentes comprende diferentes principios “guía” que facilitan su comprensión y puesta en práctica.

El Contador Público es el líder del proceso de control en una organización. Lo anterior por su amplia formación de negocios, su conocimiento de los derechos, obligaciones y relaciones entre las personas, entidades y agentes regulatorios, su dominio del lenguaje contable y su transición hacia la informática, su capacidad analítica y su formación ética como profesional. Difícilmente otra profesión puede estar a la altura requerida para salvaguardar los bienes de una organización, sus objetivos, su información y su talento, con visión amplia, pero con atención a los detalles.

Por lo anterior, una nueva dimensión se agrega a la perspectiva “pública” del Contador. Salvaguardar el bien público desde su actuar cotidiano, cuidando que el orden, la disciplina y el control, se vivan en todo tipo de organizaciones, impactando con ello al bien ser y al bien actuar de una organización y de sus miembros.

En esta nueva perspectiva, puede distinguirse al control interno desde el sentido humano, social y cívico, considerando los principios del marco normativo COSO, de manera incluyente y relacional.

SENTIDO HUMANO, SOCIAL Y CÍVICO DEL CONTROL INTERNO

El control interno requiere que exista una estructura organizacional con funciones y responsabilidades definidas al nivel de cada individuo. Además, requiere la existencia de planes y programas de desarrollo para elevar el nivel de competencia de las personas, así como un fuerte compromiso con la ética y los valores definidos en la organización.

Favorece también actividades de control como segregación de funciones y autorización adecuada, que permiten distribuir las responsabilidades y promover el crecimiento, la autonomía responsable y la toma de decisiones. Promueve el desarrollo y crecimiento de las personas, pues el establecimiento de políticas y procedimientos para las actividades cotidianas, permite más atención y dedicación a aspectos estratégicos como la innovación, disminuyendo reprocesos y demoras derivados de no saber cómo deben realizarse las tareas. Los colaboradores sienten la tranquilidad que el orden, la estructura y la disciplina otorgan al trabajo, disminuyendo procesos y decisiones “discrecionales”, con frecuencia dependientes de la voluntad, estado de ánimo y presencia de una persona.

En el sentido social del control interno, puede afirmarse que el orden, la disciplina y la formalidad de una organización, determinará el carácter de las relaciones entre sus líderes y colaboradores, así como entre líderes, colaboradores y los diferentes grupos de interés con los cuales la organización se relaciona. De forma suave pero enérgica, se requiere a proveedores y clientes que, a su vez, cumplan con el orden y el control. Al principio puede haber malestar por el cambio de procesos, por la percepción de “burocracia”; sin embargo, el cumplimiento traerá consigo tranquilidad, eficiencia y efectividad.

En un ambiente orientado al control, y a hacer las cosas correctas, adecuadamente, los riesgos que enfrenta una organización podrán verse oportunamente atendidos y las acciones fraudulentas e ilegales se verán desestimadas, pues las oportunidades para realizarlas serán cada vez menores.

Por último, en el sentido cívico del control interno, el cumplimiento con normativas y regulaciones, favorece el orden, la confianza y el crecimiento, para las empresas lucrativas y no lucrativas. No es de sorprenderse que países altamente regulados son también, los que presentan altas tasas de crecimiento. Sus regulaciones y controles no entorpecen, sino que estimulan el desarrollo económico, el crecimiento ordenado y sustentable y atraen inversión de largo plazo. Ahora bien, no es suficiente con establecer regulaciones, hay que cumplirlas y adaptarlas, si es necesario, a los cambios del entorno.

El control interno adecuado y sin vacilaciones es la principal defensa contra la corrupción, pues colabora con la transparencia y la rendición de cuentas. En nuestro país, el establecimiento de un marco de control interno para las instituciones públicas es regulado mediante el Acuerdo por el que se emiten las Disposiciones en Materia de Control Interno (2010) y el Manual Administrativo de Aplicación General en Materia de Control Interno (2014).

Ante los actos fraudulentos de corrupción e ilegales, es necesario que en México, por civismo, fortalezcamos la denuncia. Es dolorosa la impunidad. Pero más doloroso es no señalar a los criminales, quienes traicionan la confianza en la administración de los recursos que se les han encomendado, en el sector público y en el sector privado. De acuerdo con la Association of Certified Fraud Examiners (ACFE), la denuncia es el método de detección de fraude más común a nivel global. Como parte de la estructura de control interno, deben establecerse mecanismos para denunciar, mecanismos para atender las denuncias y medios para documentar los casos, de tal forma que se comparta el conocimiento y se fortalezca una cultura de prevención.

Ante la perspectiva de la revolución industrial 4.0, en la cual el aprendizaje de las máquinas, la inteligencia artificial y las redes neuronales aplicadas a dispositivos de alta tecnología con alta movilidad, traerán consigo interacciones de forma exponencial en procesos que podrán desarrollarse sin la intervención humana, ¿cómo se impactarán los modelos de negocio?, ¿cómo impactará esto en los procesos de valuación, de reportes financieros, de efectividad y de cumplimiento? Ante esta revolución y evolución en las organizaciones, el principio de control, orden y disciplina permanecerá, aunque los dispositivos para ejecutarlo puedan ser bastante distintos a lo que conocemos hoy; sin embargo, deberán de ser los suficientemente útiles para asegurar que los objetivos de la organización y de sus grupos de interés se cumplen.

Finalmente, en los negocios y en las instituciones, el control refuerza la confianza. Como bien lo decía el presidente Ronald Reagan ante el desarme nuclear Trust But Verify. La confianza es una cualidad que se contagia. Confianza en las personas, confianza en la sociedad, confianza en la patria.

REFERENCIAS

Agbejule, A., & Jokipii, A. (2009). “Strategy, control activities, monitoring and effectiveness”. Managerial Auditing Journal, 24(6), 500-522.

ACFE-Capítulo México (2016). Reporte de las Naciones sobre el Abuso y el Fraude Ocupacional. Asociación de Examinadores de Fraude Certificados. Disponible en: http://acfe-mexico.com.mx/

Auditoría Superior de la Federación (2015). Modelo de Evaluación de Control Interno en la Administración Pública Estatal. Disponible en: http://www.asf.gob.mx

COSO (2013). Internal Control-Integrated Framework. Disponible en: https://www.coso.org/Documents/990025P-Executive-Summary-final-may20.pdf

Nyasha, S., & Odhiambo, N. M. (2015). “Economic Growth and Market-Based Financial Systems: A review”. Studies in Economics and Finance, 32(2), 235-255.

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Entrevista con David Noel Ramírez Padilla

Rector emérito del Instituto Tecnológico de Monterrey. Contador Público con Maestría en Administración, egresado de la misma institución. Expresidente del Instituto de Contadores Públicos de Nuevo León. Autor de libros como Contabilidad Administrativa, Empresas competitivas: una estrategia de cambio para el éxito, Hipoteca Social, Formar para Trascender, Basta de Indiferencia, entre otros. Ha impartido clases por más de 100 semestres en el Tecnológico de Monterrey. Funge como Consejero de varios grupos empresariales

Su trayectoria profesional lo coloca como una referencia importante para nuestra profesión con el tema del Contador Público como promotor de la civilidad.

Por C.P.C. Antonio Rodríguez González, MBA, MEF/Hobetus, S.C./arg@hobetus.com

Mtro. y C.P.C. Mario Morales López/KPMG/mmorales@kpmg.com.mx

Fotografías de Kareny de Luna

¿Para usted qué significa civilidad y de qué nos sirve en la sociedad?

Creo que quizá está bien la palabra “civilidad”, pero tal vez la que es más común en la sociedad es “compromiso ciudadano”. El reto para la sociedad mexicana es quitar la filosofía de buscar solo el bien personal a costa de ignorar el bien común. México sería muy diferente si tomáramos decisiones y pensáramos qué es lo mejor para todos y no solo para mí; desgraciadamente, prevalece mucho esa visión egoísta, yo la llamo miope, que a la larga genera una visión equivocada de lo que debe ser la participación de un ser humano en su comunidad. Decía Aristóteles hace miles de años que “ser ciudadano es participar activamente en la política”. ¿Qué significa? Es decir, no se trata de ser político, sino de participar activamente, que si soy un ciudadano tengo que involucrarme en las causas y los retos de la sociedad.

Sócrates decía lo siguiente: “¿qué es República?, es la asociación de muchos, todos unidos en pro del bien común”. Son dos definiciones realmente profundas que fueron expresadas antes de Cristo y que si en México las viviéramos, no tendríamos una tremenda pobreza y desigualdad social. ¿Por qué sucede esto? Porque priva la visión egoísta de buscar siempre el bien personal y no el bien común. Por tanto, civilidad es entender que todos somos responsables de todos y mientras no se venza esa visión miope y egoísta de pensar únicamente en el bien personal, a la larga no funciona la sociedad.

¿Cómo considera que la formación de un Contador Público lo compromete a tener un impacto en la civilidad en el ejercicio de su profesión?

En la profesión contable deberíamos tener una actividad fuerte, exigiendo mayor transparencia en el manejo de los recursos, y no porque seamos políticos, sino porque la palabra “público”, en nuestro título, se debe a que damos fe de lo que pasa a la sociedad. Como Contadores Públicos tenemos una gran responsabilidad, convertirnos en fedatarios de que efectivamente se logre la transparencia en el manejo de la información.

El tema que más lastima al país es la corrupción y sucede por la impunidad. La palabra impunidad viene de “impunitas”, es decir, que no hay castigo, no hay sanción y por eso ha sucedido que en este país, al pasar de los años, la corrupción ha hecho de las suyas, porque no existe la sanción, el castigo. Es importante que nos involucremos en transformar la comunidad. Al respecto, hace unos meses publiqué un libro titulado Basta de indiferencia. No porque yo esté bien y tranquilo y los demás estén con problemas, significa que solo sea algo de ellos. Por eso hemos llegado hasta este punto, porque no hay ciudadanía, no hay compromiso ni participación activa como decía Aristóteles.

Dice un dicho que “nadie da lo que no tiene”, y si yo como Contador Público no vivo la ciudadanía, pues no puedo exigirla. Hablando de acciones muy prácticas, por ejemplo, en cada Municipio en donde exista la profesión contable nos debemos volver protagonistas para presionar en forma inteligente, no en forma destructiva, sino crear valor; podemos solicitar a un despacho que sea parte de nuestros colegios profesionales a que asuma ese compromiso de manejo de transparencia y que la sociedad vea en la profesión contable su principal aliado para certificar que los recursos que se han ingresado y la manera en que se han invertido son la mejor estrategia para transformar esa comunidad.

Creo que eso sería muy plausible, que la profesión contable se volviera protagonista para transparentar la información. Ojalá hubiera despachos, hablando de su hipoteca social, que dijeran: “pro-bono” vamos a hacer los responsables de que en el Municipio un organismo descentralizado “fulano de tal” haga la auditoría para beneficio de la sociedad.

Al realizar un Contador Público su función con diligencia profesional y ética, ¿funge como educador del cumplimiento?

Sí. Por ejemplo como Contador yo me sentiría mal dando una opinión positiva a un dictamen de una empresa que utiliza incorrectamente las prácticas o estrategias con las que se lleva un encuentro de miles de seres humanos, que reciben sueldos bajos y que tampoco se respetan sus derechos laborales; aunque sé que mi trabajo se centra en revisar que la información financiera esté correcta, no puedo avalar a la empresa, porque es en contra de la persona y es parte de mi compromiso ciudadano. Sin embargo, es algo que sabemos todos y no debería ocurrir, pero se trata de educar en el cumplimiento a los involucrados en las empresas y organizaciones.

El Contador Público en su especialidad de implementador y guardián del control interno, ¿es un promotor de la civilidad?

Así es. Cuando hablamos de control interno es muy importante que si nos percatamos de una falla en las organizaciones, seamos altamente asertivos y ponerlo en relieve. “Esto no se hace y no se hace”. Ser firmes. Decía anteriormente: ¿por qué hay mal manejo de recursos?, ¿por qué hay corrupción?, ¿por qué hay impunidad? Porque no se sanciona. Y en el caso del control interno de las organizaciones el Contador Público no puede doblegarse, no tiene precio el decir y hacer las cosas correctas.

Como profesión, ¿estamos plenamente conscientes de la función que tenemos como promotores de la civilidad?

Es igual que en cualquier otra profesión, nos enfocamos mucho y que bueno, yo también soy un enamorado de seguir preparándonos en el tema profesional, ya sea en el ámbito de la auditoría, las finanzas, el fiscal, la informática, etc. ¡Esto es muy bueno!

Sin embargo, el punto importante es que a veces se nos olvida, con tanta energía canalizada en esas áreas, capacitarnos también en competencias transversales. Por ejemplo, en las universidades, a nivel del futuro del siglo XXI, lo dicen todos los expertos: “toma a tus muchachos, olvida que sean contadores, ingenieros, doctores, psicólogos, lo que más les importa es tatuarles competencias transversales personales, porque esas competencias se van a ir con ellos hasta la muerte”. ¿Cuáles son? Que tengan pensamiento crítico, que sean gente que razone, reflexione, interpele, sepan trabajar de una forma colaborativa en equipo, sepan comunicar de manera oral y por escrito, manejen varios idiomas, sean capaces de tomar decisiones, de dar resultados, de aprender por cuenta propia, de tener siempre amplio crecimiento intelectual hasta la muerte, que sea gente que tenga capacidad de tener conciencia ética de honestidad, de participación ciudadana y de compromiso social, que maneje tecnologías de información con mucha destreza y sea innovador, emprendedor.

Estas competencias nunca van a ser obsoletas. En cambio las competencias técnicas o disciplinales, van a estar en constante cambio y obsolescencia. Entonces hablando de la pregunta que me hacías, es muy interesante, porque hoy, creo que los Contadores nos enfocamos mucho en lo técnico, y está bien, pero hay que equilibrarle a las competencias disciplinarias. Cada día más los Contadores Públicos debemos esforzarnos en ser testimonio con las nuevas generaciones de las competencias transversales o personales. Incluso, en las grandes organizaciones del mundo: Google, Microsoft, Facebook, por mencionar algunas les interesan más las competencias transversales que las disciplinarias, porque esas personas van a generar mucho valor a la empresa.

¿Cómo debe prepararse un Contador Público para ser promotor de la civilidad?

Primero, el compromiso de la integridad: la confianza se gana en abonos y se pierde al contado. Hace unos meses, tuvimos en el Tec una experiencia donde unos muchachos, ya a punto de graduarse, hackearon un examen parcial de un profesor. Fue difícil la decisión porque los papás estaban molestos, pero a esos muchachos los corrimos de la Institución; con ello se dio la señal de que esto es en serio. ¿Qué sentido tiene hablar de honestidad si no se actúa, si no la ejercemos?

Estamos tocando un punto muy importante, pues como Contadores debemos tener tres compromisos para dar testimonio de nuestra labor profesional:

Integridad: vigilar que no haya ningún error de corrupción o de mal manejo de recursos.

Participación ciudadana o civilidad.

Pago de la hipoteca social: comprender que el saber es para servir, que no puede partirse de una tesis donde yo me preparo profesionalmente como Contador y mi objetivo va a hacer amontonar y acumular.
El objetivo es uno, dar servicio, crear valor a los demás.

La profesión contable está orientada a esta creación de valor, no de destrucción.

Un Contador Público que participa activamente en grupos profesionales como el IMCP, ¿puede incrementar su impacto como promotor de la civilidad?

Ojalá que la profesión contable, tanto nacional como local, en los colegios profesionales, nos comprometiéramos a tener mejor posicionamiento en la sociedad. Para mi gusto —perdonen que yo tenga este atrevimiento o percepción—, no tengo hechos, pero al paso del tiempo hemos perdido posicionamiento en la sociedad y nos ven, tristemente, “como un mal necesario”. Es la clásica etiqueta de que tengo que tener un auditor que realice el dictamen, tengo que llevar esto otro o tengo que pagar el seguro, etc. ¡Y sabemos que no es así! El Contador es el copiloto de cualquier organización pública o privada, un piloto sin copiloto no sirve, necesita el soporte; es decir, somos una profesión de apoyo, pero ese apoyo es esencial, pues sin copiloto el avión no funciona.

Creo que necesitamos reestablecer y reposicionar a la profesión contable como una profesión que se debe a la sociedad, por eso nuestro nombre incluye la palabra “público”. Prueba de ello es que en las universidades, al paso del tiempo, el número de estudiantes ha ido bajando, por la percepción de una profesión —entre comillas— “obsoleta”, que no se ha transformado, que no ha roto paradigmas, que no se ha innovado. Pero la realidad es que hay demanda de nuestra profesión.

Desde el punto de vista de la civilidad somos responsables de que en el sector público o privado, la sociedad se entere de lo que está pasando; hoy todo el mundo reclama transparencia, pero ¿quién es el que avala que está bien o no? Los contadores, pues somos los avales, pero no hemos sabido vender la idea de que la profesión contable es la profesión idónea para decir a la sociedad, en el sector público y privado, si esos recursos están bien o mal administrados.

Por lo tanto, es en los Colegios y en el IMCP, donde tratamos y nos organizamos para atacar estos temas y tener mayor impacto social.

¿Cuál sería su mensaje para los jóvenes que estudian la carrera de Contador Público?

Yo transmitiría a los jóvenes que están estudiando la carrera de Contador Público, el mismo mensaje que a la profesión contable: ocúpense mucho durante su preparación universitaria de adquirir las competencias personales y transversales que son las que les van a dar la capacidad de ser exitosos; la capacidad de trascender, porque las competencias disciplinares —a la vuelta de tres, cinco o siete años— se vuelven obsoletas, pero la capacidad de aprender por cuenta propia, el tener hambre intelectual, el tener capacidad de innovar, de emprender, de ser gente inquieta, de pensamiento crítico, les va hacer que sean profesionales exitosos.

La profesión contable es de las pocas que pide a quienes quieren ejercer la carrera que estén constantemente dando pruebas, dando fe de que se tiene la capacidad, la idoneidad de ejercer la profesión con las actualizaciones, y estas competencias ayudan a ello.

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Cultura en el cumplimiento fiscal

Dr. Edgar Gabriel Salazar de la Fuente/Experto en materia Fiscal y Financiera/edgar.salazar@taacgroup.com

Partiendo de la tesis de algunos autores, respecto a que la cultura se puede definir como el desarrollo de los usos, costumbres, religiones, valores, organización social, tecnología, leyes, lenguajes, solo por citar algunos elementos, y que la misma se desarrolla por la acumulación y transmisión de conocimientos para la mejor adaptación al medio ambiente y contexto social, podemos comentar que, en México, se ha vivido con la costumbre y la creencia en el reclamo general: ¿para qué pagamos impuestos si los servidores públicos se los roban?

Conforme a lo anterior, si adoptáramos lo que Montesquieu exponía en su obra El Espíritu de las Leyes, respecto a que la “la Ley es la Voluntad del Pueblo”, entonces en México, tomando en cuenta la costumbre y creencia, la voluntad de su pueblo sería no pagar impuestos y, por consecuencia, no habría cumplimiento fiscal ni recaudación tributaria; es decir, nos convertiríamos en una utopía fiscal.

Este pensamiento del pueblo mexicano: ¡para qué pagamos impuestos si los servidores públicos se los roban!, se ha gestado en sus casi 500 años de vida, a partir de la Conquista de México (1519-1521); la Independencia de México (1810); la Revolución Mexicana (1910); el desarrollo estabilizador (1910-1965); las crisis políticas y económicas con Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría y José López Portillo (1965-1982); el neoliberalismo, la globalización económica y el libre comercio con Miguel de la Madrid y Carlos Salinas (1982-1994); el error de diciembre –Devaluación y Fobaproa– con Ernesto Zedillo (1994-2000); la democracia con Vicente Fox (2000-2006); la guerra contra el narco con Felipe Calderón (2006-2012), y las reformas estructurales –Pacto por México– con Enrique Peña Nieto (2012-2018).

En este sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, como parte de la reforma fiscal de 2014, por medio del uso de la tecnología, en un intento por establecer un nuevo orden, y hacia una cultura fiscal de cumplimiento en el pago de impuestos, se establecieron cuatro pilares fundamentales.

COMPROBANTES FISCALES DIGITALES POR INTERNET (CFDI)

Expedición y recepción de CFDI por la obtención de ingresos y la aplicación de las deducciones, incluyendo los pagos de nómina a los trabajadores (artículo 27, fracción V, 86, párrafo séptimo y 99, fracción III de Ley del Impuesto Sobre La Renta, y 29-A, párrafo segundo del Código Fiscal de la Federación), así como la creación del artículo 69-B del citado Código Fiscal, para detectar y sancionar contribuyentes por la emisión de comprobantes fiscales apócrifos, por operaciones falsas conocidas como empresas fachada o fantasma, Empresas que Facturan Operaciones Simuladas (EFOS). Y en el mismo sentido sancionar a los contribuyentes que utilizan estos comprobantes para afectar al fisco, conocidas como Empresas que Deducen Operaciones Simuladas (EDOS).

BUZÓN TRIBUTARIO

Es un canal de comunicación entre la autoridad fiscal y el contribuyente, para notificar de actos o resoluciones y presentar cualquier trámite administrativo (artículo 17-K, Código Fiscal de la Federación).

CONTABILIDAD ELECTRÓNICA

Los contribuyentes deben enviar cada mes a la autoridad fiscal a través de la página del SAT su información acorde a lineamientos estandarizados por la autoridad fiscal.

AUDITORÍAS ELECTRÓNICAS

Realización de auditorías electrónicas a rubros o conceptos específicos, para fiscalizar a los contribuyentes (artículo 42 fracción IX, Código Fiscal de la Federación).

Estas medidas se han ido implementado y la relación fisco-contribuyente no ha sido del todo buena. Por un lado, la autoridad fiscal desea establecer una cultura fiscal de cumplimiento en forma agresiva y a veces arbitraria; por otra parte, la actuación de los servidores públicos no ha sido un buen ejemplo.

Lo anterior, nos plantea un reto muy importante respecto al cumplimiento fiscal, hoy en día. Como parte de nuestra cultura para el pago de impuestos, el contribuyente siempre dirá: “para qué pagamos impuestos si los servidores públicos se los roban”; por otra parte, el fisco va a decir; “el contribuyente es un delincuente, utiliza esquemas de evasión fiscal para evitar el pago de impuestos por sus utilidades, y algunas modalidades de outsourcing de nóminas para evadir la carga tributaria y social para el pago de sus trabajadores”. Sin embargo, qué pasaría si nuestros gobernantes culminaran su tarea; es decir, si lograran implementar los cuatro pilares para fiscalizar, entonces ya se estaría transparentando el uso de los recursos, y el diseño técnico adecuado de los diversos impuestos directos e indirectos; con lo cual, podríamos decir que ya estamos en el camino correcto hacía una cultura para el cumplimiento fiscal en nuestro país. Usted, ¿qué opina?

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Contabilidad gubernamental y transparencia. El Contador Público en el gobierno

C.P.C. y M.D.F. Cesáreo Esparza Ham/Auditor Especial para Organismos Públicos Descentralizados, Fondos y Fideicomisos/Auditoría Superior del Estado de Tamaulipas/cesareo.esparza@gmail.com

La transparencia es una cualidad que se refiere a la calificación de un objeto, en su calidad de transparente. Este adjetivo proviene del latín y, literalmente, significa “aparecer a través de”. En este sentido, según el Diccionario de la Real Academia Española, transparente significa que permite ver con nitidez los objetos a través de él y, por ende, su contenido (inclusive, lo que sucede hacia su interior)

La transparencia es una cualidad muy apreciada en las personas, sobre todo en las relaciones entre estas. Decimos que alguien es transparente cuando obra genuinamente y sus acciones pueden ser ponderadas por quienes le conocen o rodean, siendo una condición deseable y muy valorada en la interacción de quienes integramos la sociedad y las instituciones.

La opacidad es antítesis de la transparencia, lo cual no requiere mayor explicación con lo antes comentado.

Históricamente, Suiza es pionera en materia de acceso a la información y en transparencia, con lo que inhibió actos de corrupción, de discrecionalidad y otras malas prácticas en todas las áreas de su gobierno, gestando así una nueva cultura gubernamental, de muy alto impacto social, pues de todos es conocida la elevada civilidad de los ciudadanos suizos. Su sistema de gobierno es tan avanzado y sofisticado, que sus funcionarios afirman que pueden entregar una copia de cualquier documento elaborado hace 200 años en tan sólo 24 horas.

A fines del siglo XIX, Suecia asumió el desafío de la transformación y modernización de su gobierno, colocando el criterio básico de la transparencia como pilar fundamental de su estrategia.

Entre 1950 y 1970, la transparencia cobró auge en Finlandia, Estados Unidos y Dinamarca, entre otros; y, en el último tramo del siglo XX, más de 40 países del mundo instituyeron sus propias leyes de acceso a la información.

En México, el derecho a la información está consagrado en el artículo 6º de nuestra Carta Magna, para cuya interpretación prevalece el principio de máxima publicidad. El 11 de junio de 2002 se promulgó la primera Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, que dio origen al Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI).

Mediante reformas posteriores, se incorporaron las obligaciones de los estados y municipios a garantizar el derecho y acceso a la información pública; las bases para articular el Sistema Nacional de Transparencia; la autonomía constitucional al órgano garante federal y a los estatales.

El 4 de mayo de 2015, se publicó la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública, orientada a homologar el ejercicio del derecho de acceso a la información pública en todo el país, por lo que tanto la Federación como las entidades federativas debieron promulgar nuevos ordenamientos sobre dicha materia, con énfasis en el fomento a una cultura de la transparencia y de la rendición de cuentas. Asimismo, se estableció la Plataforma Nacional de Transparencia, herramienta electrónica que concentrará armónicamente los subsistemas de solicitudes de acceso, obligaciones de transparencia y los medios de impugnación, articulando a los distintos sujetos obligados y organismos garantes.

La Ley General de Contabilidad Gubernamental (LGCG) fue publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 31 de diciembre de 2008, y tiene como objeto establecer los criterios generales que regirán la contabilidad gubernamental y la emisión de información financiera de los entes públicos, con el fin de lograr su adecuada armonización.

Actualmente, la LGCG está integrada por seis Títulos, destacando el Título Quinto denominado “De la Transparencia y Difusión de la Información Financiera”, el cual fue adicionado con la reforma del 12 de noviembre de 2012, y que regula aspectos tales como la transparencia de todas las etapas del ejercicio presupuestario, desde el diseño y aprobación de las iniciativas y proyectos de leyes de ingresos y presupuestos de egresos, pasando por el ejercicio de los recursos, y concluyendo en las etapas que comprenden la rendición de cuentas y la evaluación de la gestión gubernamental.

Destacan, entre otros aspectos, con obligación a publicarse los siguientes:

  • Fuentes de ingresos ordinarios y extraordinarios.
  • Obligaciones de garantía, pago de deuda y otros pasivos.
  • Prioridades de gasto: detallando el gasto en servicios personales, analítico de plazas y desglosando todas las remuneraciones, gastos de comunicación social, gasto de inversión, entre otros.
  • Presupuesto basado en resultados  y sistema de evaluación del desempeño (PbR-SED).
  • Listado de programas con sus indicadores de gestión y estratégicos aprobados.
  • Montos pagados por concepto de ayudas y subsidios, nombre de los beneficiarios, CURP, RFC, según sea el caso.
  • Información sobre el ejercicio de los recursos federales transferidos.
  • Programa anual de evaluaciones.

El artículo 56 de la LGCG prescribe que la generación y publicación de la información financiera de los entes públicos, antes aludida, se hará conforme a las normas, estructura, formatos y contenido de la información, que para tal efecto establezca el Consejo Nacional de Armonización Contable (CONAC), y difundirse en la página de Internet del ente público.

Cabe mencionar que el incumplimiento de las normas antes mencionadas se considera infracción grave, y es susceptible de una pena de dos a siete años de prisión, así como de mil a quinientas mil Unidades de Medida y Actualización (UMA), en los casos que entrañe daño a la hacienda pública o al patrimonio del ente público.

La práctica profesional del Contador Público en el sector gubernamental es muy importante, ya que nuestra conducta y desempeño tienen una gran implicación en la formulación de la información que deben publicar los entes públicos de los tres órdenes de gobierno.

Como profesión organizada contamos con un ordenamiento normativo fundamental, que regula nuestra actuación profesional en todos los ámbitos: el Código de Ética Profesional, que en torno de cinco principios fundamentales establece nuestras bases de comportamiento: Integridad, Objetividad, Diligencia y Competencia Profesionales, Confidencialidad y Comportamiento Profesional; este último se refiere al cumplimiento de leyes y reglamentos, evitando cualquier acción (u omisión) que desacredite a nuestra profesión.

Asimismo, los Contadores Públicos que prestamos nuestros servicios en el sector gubernamental estamos obligados a preparar y presentar la información, en este caso sujeta a publicación, de manera razonable, veraz y de acuerdo con normas profesionales relevantes, de modo que se entienda en su contexto.

También, debemos mantenernos alertas al principio de integridad, mismo que nos impone a todos los Contadores Públicos, la obligación a ser directos y honestos en todas las relaciones profesionales y de negocios.

En la búsqueda de una sociedad más democrática y justa, con mayores oportunidades de prosperidad y niveles más elevados de civilidad, los Contadores Públicos tenemos una gran responsabilidad.

El rol que desempeñamos dentro del sector gubernamental, nos impone a los Contadores Públicos nuevos e importantes retos, sobre todo como artífices del ejercicio público del gasto conforme a los principios que establece el artículo 134 Constitucional, a saber: eficiencia, eficacia, economía, transparencia y honradez.

Es nuestra gran oportunidad de consolidar la presencia, importancia y prestigio de nuestra profesión. Nosotros, los Contadores Públicos, tenemos la última palabra.

BIBLIOGRAFÍA

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos

Ley General de Contabilidad Gubernamental

Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública

Código de Ética Profesional

Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española

http://transparencia.guerrero.gob.mx/historia-de-la-transparencia/

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Boletín Ethics & Compliance Vol. 10

Boletin Ethics & Compliance Vol 10

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